miércoles, 10 de octubre de 2012

Historia de Roma (XVII): Cartago y Roma



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Según la tradición, Cartago fue fundada en 814 a.C. por colonos fenicios guiados por Dido, la reina destrinada de Tiro. La ciudad de África septentrional, situada a orillas del golfo de Túnez, se convirtió pronto en una gran potencia mercantil, con amplios intercambios comerciales y colonias propias en diversas zonas del Mediterráneo.

Ruinas de Cartago

Ya en el siglo V a.C. dominaba toda la cosa africana (desde el estrecho de Gibraltar hasta Egipto), muchas regiones del interior (Cirenaica, Libia, Numidia, Mauritania), la mayor parte de Sicilia, Cerdeña, Córcega y Baleares, así como algunos sectores de la costa española, Etruria y Liguria.

- El gobierno en Cartago


Cartago estaba gobernada por un régimen oligárquico. El poder supremo correspondía a dos magistrados, llamados sufetes, que eran elegidos anualmente. Órgano consultivo era el senado, compuesto por treinta miembros elegidos entre las más nobles familias de mercaderes. Había asimismo una asamblea de trescientos representantes del pueblo que se encargaba del nombramiento de los magistrados, pero que por lo demás tenía competencias restringidas y raras veces era convocada.

- El ejército cartaginés


El ejército estaba constituido por milicias mercenarias reclutadas por todo el Mediterráneo, de España a Libia, de Grecia a Oriente. En períodos de guerra, se elegía a los generales entre los cartagineses, quienes respondían de la marcha de las operaciones. Si una derrota podía atribuirse a la ineficiencia del mando, el general podía ser ejecutado mediante la crucifixión, la pena más infamante. Al contrario de lo que sucedía en Roma, el poder civil se mantenía al margen del militar, evitando así que el prestigio de los militares influyera en la vida política. Un tribunal ejercía el control del ejército.

- El comercio, principal actividad de Cartago


La actividad principal de Cartago era el comercio. Una red capilar de asentamientos militares y de puertos en todo el Mediterráneo aseguraba a la ciudad el monopolio de los intercambios comerciales entre África y Europa, en particular España. Las colonias servían ante todo como bases comerciales en las rutas de navegación o en las vías de tráfico. La más antigua fue Ibiza (654 a.C.), en las islas Baleares, seguida de Cádiz, Málaga y Cartagena en las costas españolas; Palermo, Trápani y Mozia en Sicilia; y Sulci, Tharros y Cagliari en Cerdeña.

- La agricultura cartaginesa


La agricultura, menos floreciente que el comercio, había alcanzado buenos niveles de productividad (vino, aceite, cereales), en particular en la provincia de Utica, en Mauritania y en Numidia. Fue precisamente esta diferenciación económica la que provocó una disensión profunda en el seno de la oligarquía cartaginesa, entre quienes se dedicaban al comercio, que querían potenciar los intercambios ultramarinos, y quienes tenían intereses exclusivamente terratenientes, que anteponían el desarrollo agrícola a cualquier conquista territorial. Este contraste constituyó a la postre el principal obstáculo para una política cartaginesa unitaria.

- Las relaciones entre Roma y Cartago


Las relaciones con Roma fueron amigables durante más de dos siglos. Entre ambas potencias existía un tratado de amistad, renovado en diversas ocasiones, que en sustancia reconocía a los cartagineses el monopolio del comercio en el Mediterráneo meridional y a los romanos de la costa tirrena. Pero las bases del acuerdo empezaron a tambalearse después de la victoria de los romanos sobre Pirro, y la consiguiente conquista de todo el sur de Italia.

La creciente expansión de Roma también alarmó a Cartago, que vio amenazada la integridad de sus colonias en Sicilia después de haber combatido durante más de dos siglos contra siracusanos y griegos.

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Artículo 17 de 42 de nuestra serie de entradas sobre la historia de Roma.