viernes, 19 de octubre de 2012

Historia de Roma (XXVII): los intentos de reforma de los Gracos



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La crisis abierta por el conflicto de Aníbal se manifestó también en el terreno político. Aumentaron las presiones de las nuevas clases, en particular de los caballeros y de la aristocracia adinerada, sofocadas por la oligarquía dominante, y se extendió el descontento entre los itálicos, privados aún del derecho de ciudadanía a pesar de haber contribuido activamente a la subida de Roma. Hasta las propias instituciones tenían problemas por su escasa adaptación a las necesidades de un territorio que por entonces abarcaba ya todo el Mediterráneo.

Los gracos en la antigua Roma

- Crisis en las magistraturas y el ejército romano


En las magistraturas, por ejemplo, se recurría cada vez con mayor frecuencia a la prórroga de los cargos para cubrir las vacantes que de otro modo se habrían producido. El ejército, por su parte, fue menguando inexorablemente a partir del momento en que la crisis de los pequeños propietarios campesinos redujo considerablemente la base de reclutamiento de los soldados. Los campos se iban convirtiendo en peligrosos centros de sublevación. Esclavos, braceros y pequeños propietarios empobrecidos formaban una peligrosa mezcla preparada para estallar ante la más mínima chispa.

Pero los intentos de atenuar el malestar de las masas rurales chocaban con los intereses de la aristocracia terrateniente, contraria a cualquier disposición que lesionara sus privilegios adquiridos. La guerra civil parecía inevitable, hasta el punto de que bastaron las propuestas de reforma de Tiberio y Cayo Graco para que se precipitaran los acontecimientos.

Los Gracos, miembros de familia noble educados por prestigiosos maestros griegos (Blosio de Cumas y Diófanes de Mitilene), asumieron la defensa de innovaciones que pertenecían a un mundo muy respetado, pero distante en realidad de la civilización romana. Las resistencias y cerrazones ante cualquier innovación resultaron tan difícilmente superables, que las masas populares se sintieron impelidas a recurrir a formas de lucha radicales para obtener algún resultado. El mundo romano, poco preparado aún para acoger tales reivindicaciones, reaccionó de forma inconexa, abriendo el camino a las guerras civiles que condujeron al fin de la república.

- Primer intento de reforma: Tiberio Graco


El primer intento de reforma fue obra de Tiberio Graco. En un viaje de regreso a Roma desde Hispania, Tiberio constató el abandono en que se hallaba el ager público de Etruria y, sobre todo, las condiciones de pobreza en que vivía la masa de los campesinos libres. Después de aquella experiencia se afanó por encontrar una solución que ofreciera respuestas concretas al profundo estado de crisis.

+ La reforma agraria de Tiberio tras ser elegido tribuno de la plebe


Elegido tribuno de la plebe en 133 a.C., Tiberio propuso una reforma agraria que preveía: reducción del ager publico ocupado por un particular a 500 yugos, con el añadido de 250 yugos por hijo varón hasta un máximo de 1000 yugos; restitución al estado de las tierras que excedieran los límites establecidos; asignación de las tierras restituidas a los campesinos pobres en lotes de 30 yugos; prohibición de utilizar sólo mano de obra servil en el trabajo de los campos; pago de una indemnización por las obras de mejora realizadas en las propiedades restituidas al estado; prohibición de venta de las tierras asignadas.

El terreno que se dejaba en plena propiedad a los terratenientes era bastante extenso: unas 125 hectáreas. Más que reducir la extensión de las tierras confiadas a un particular, la ley se proponía aliviar las condiciones de vida de los pequeños propietarios campesinos, proporcionándoles nuevas tierras para ampliar así al mismo tiempo las bases del ejército. A pesar de ello, la oposición del senado fue durísima porque, si se aprobaba la ley, las grandes rentas inmobiliarias de la aristocracia senatorias se verían severamente afectadas.

Decididos a bloquear la reforma, los senadores convencieron a Marco Octavio, compañero de Tiberio en el tribunado, para que vetara la iniciativa. Tiberio reaccionó convocando los comicios tributos para que destituyeran a Octavio, culpable de actuar contra los intereses del pueblo. El llamamiento a la soberanía popular infringió la constitución republicana, ya que Octavio era un magistrado elegido regularmente que no podía ser cesado antes del fin de su mandato. El sustancioso legal del rey Atilio III de Pérgamo proporcionó de improviso los fondos necesarios para convertir en ley la propuesta de reforma. Tiberio pidió el empleo inmediato del tesoro del rey para ofrecer a los nuevos asignatarios de ager público los medios necesarios para adecuar el cultivo de los terrenos. La nueva iniciativa del tribuno aumentó la hostilidad de la aristocracia senatorial, que decidió pasar a la acción.

+ Tiberio es asesinado, acusado de aspirar a la tiranía


Aprovechando la candidatura de Tiberio para un segundo tribunado (132 a.C.), en contra de la costumbre que prohibía la repetición del cargo, el senado votó un senadoconsulto llamado "último" confiriendo poderes extraordinarios a los cónsules. Una expedición de castigo conducida por Escipión Nasica asaltó la asamblea popular y asesinó a Tiberio, acusado de aspirar a la tiranía.

- Las reformas de Cayo Graco


A pesar de ello, la acción de los grupos reformistas prosiguió con mayor decisión.

+ Ley de Cayo Graco: cantidad mensual de grano a precio político para los ciudadanos pobres de Roma


En 123 a.C. Cayo Graco, hermano de Tiberio, fue elegido para el tribunado con un programa más articulado. Como primer paso logró hacer aprobar una ley que garantizaba a los ciudadanos pobres de Roma una cantidad mensual de grano a precio político. La disposición, aunque necesaria, iba dirigida esencialmente a ganarse el apoyo de las clases populares en el conflicto con el senado.

+ Cayo recupera la ley agraria de su hermano Tiberio


Reelegido en 122 a.C., gracias a una nueva ley que permitía a los tribunos ocupar varias veces el cargo, Cayo recuperó la ley agraria de su hermano para convertirla en objetivo principal de su programa. La estrategia política de Cayo, más compleja que la de Tiberio, preveía una serie de objetivos intermedios para crear un bloque de alianzas entre clases potencialmente hostiles a la oligarquía, como la plebe urbana, los caballeros y los itálicos. Se requería para ello conseguir el dinero necesario para hacer operativa la ley frumentaria, y también para fundar nuevas colonias, incluso fuera de Italia, para ofrecer un acomodo definitivo a los campesinos sin tierras. Por último, había que desmembrar la unidad de la clase gobernante enfrentando a la clase ascendente de los caballeros, vinculados a la de los comerciantes, con la aristocracia senatorial, ligada a la tierra.

+ El intento de enfrentamiento de los caballeros con los aristócratas


Cayo asignó a los caballeros el cobro de los tributos de la rica provincia de Asia, instituida después de la cesión del reino de Pérgamo a los romanos; hizo aprobar la deducción de una serie de colonias, en primer lugar la de Cartago; y presentó una disposición sobre la composición de los tribunales que debían juzgar las malversaciones cometidas por los gobernadores de las provincias. La disposición, en sustancia, asignaba en exclusiva a los jueces procedentes del orden ecuestre los procesos de concusión y peculado contra los gobernadores pertenecientes a la clase senatorial. Por primera vez en la historia de Roma los senadores eran juzgados por personas que no formaban parte de su clase. Una innovación igualmente importante fue la creación de colonias en las provincias. Hasta entonces, las colonias surgían exclusivamente en suelo itálico, conforme a una peculiar concepción del estado-ciudad. Fue precisamente la propuesta de conceder a todos los itálicos la plena ciudadanía romana la que provocó la ruina de Cayo Graco. Livio Druso, colega de Graco en el tribunado, después de vetar la ley se dedicó a promover una serie de reformas para ganarse el apoyo de la plebe, muy preocupada por la posible ampliación a los no ciudadanos de los pocos beneficios de que disfrutaba.

+ Graco no es reelegido para el tribunado, y para evitar ser atrapado, se hace matar por un esclavo


La propaganda hostil de Druso produjo sus efectos. En 121 a.C. Graco salió derrotado en las elecciones para el tribunado y el cónsul Opimio, basándose en el poder que le había sido conferido por el senado, exterminó a los partidarios de los Gracos en el Aventino. Para no caer en poder de sus perseguidores, Cayo se hizo matar por un esclavo en el bosque de las Furias, en la otra orilla del Tíber.

- La resolución de la crisis de los Gracos: la oligarquía romana sale victoriosa


La "crisis de los Gracos" se resolvió con una renovada victoria de la oligarquía. Poco a poco la reforma agraria fue despojada de contenido: se suspendió la distribución del ager público; se ignoraron los límites legales relativos a la concentración de las tierras; se eliminó la prohibición de venta de las propiedades asignadas por el estado... En poco tiempo la situación de los campos volvió al estado inicial. La aristocracia terrateniente controlaba de nuevo grandes propiedades y los pequeños propietarios campesinos se veían obligados a vender sus posesiones. Privada de oportunidades laborales, la plebe urbana se refugió en el ejército para llenar el vacío dejado por los campesinos. Pero la introducción del ejército profesional abrió las puertas a la guerra civil.

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Artículo 27 de 42 de nuestra serie de entradas sobre la historia de Roma.