viernes, 5 de abril de 2013

El edicto perpetuo de Adriano



Una vez que se constata que el edicto permanece inamovible, el emperador Adriano encarga al jurista Salvo Juliano que lleve a cabo una redacción definitiva de ese edicto (aprobada por el Senado). Con esta codificación del edicto, este deja de ser una obra de los pretores y se convierte en una especie de libro jurídico, que tiene una autoridad semejante a la de los otros libros escritos por los juristas. En la época postclásica se le llamará Edicto perpetuo.