sábado, 28 de febrero de 2015

Las Pandectas de Justiniano



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Seguidamente vamos a ver la división, manuscritos, ediciones antiguas y modos de citar las Pandectas.


- División de las Pandectas


Las Pandectas se hallan divididas en 50 libros, y a excepción de los libros 30, 31 y 32, que tratan de los legados y se titulan de legatis et fideicommissis, I, II y III, los demás están divididos en títulos, los títulos están subdivididos en fragmentos y éstos precedidos de un proemio y distribuidos en párrafos.

Al principio de cada fragmento va la indicación del nombre del autor y del título de la obra de donde fue tomado (1).

En cuanto a la distribución de los libros y títulos, se está de acuerdo en considerarla fundada bajo un plan acabado, y principalmente en el sistema del edicto perpetuo de Salvio Juliano, como el mismo emperador había dispuesto.

Justiniano no había dado reglas respecto a la disposición de los fragmentos en cada título; pero hoy parece cierto que, conforme a la ya mencionada división del trabajo, se hicieron tres grupos, los cuales se distinguían por determinadas obras que formaban la parte principal de los mismos (2).

Al primer grupo pertenecían los comentarios ad Sabinum y los del edicto referentes al ius civile (grupo sabiniano); al segundo, las obras acerca de la parte principal del edicto (grupo edictal), y al tercero, las obras acerca de las quaestiones y los casos de derecho, constituido particularmente por los libros de Papiniano (grupo papinianeo).

Estas tres masas fueron luego reunidas en cada título, no siempre por el mismo orden, pues comúnmente suele preceder la que contiene más copioso número de extractos, yendo al fin la más escasa en ellos.

Los 50 libros de las Pandectas están, además, agrupados en siete partes, la primera de las cuales (Prota) contiene los cinco primeros libros; la segunda (de iudiciis), los seis siguientes; la tercera (de rebus), desde el libro duodécimo al décimonono; la cuarta (umbilicus), desde el libro vigésimo al vigesimoséptimo; la quinta (de testamentis), desde el libro vigesimoctavo al trigesimosexto; la sexta, desde el libro trigesimoséptimo al cuadragésimocuarto, y la séptima, desde el cuadragesimoquinto al quincuagésimo.

- Manuscritos de las Pandectas


Entre todos los manuscritos que poseemos, el más antiguo es el de Pisa, que se remonta al siglo VII, y que, transportado a Florencia en 1406, se conserva con religioso esmero en la Laurenziana. Los glosadores tenían la convicción de que las Pandectas pisanas, hoy florentinas, eran las originales de Justiniano, de tal manera, que cuando ocurría alguna controversia respecto a la autenticidad del texto de una ley, solían enviar embajadores a Pisa para que la cotejaran con aquel manuscrito (littera pisana), al cual se atribuía un valor poco menos que supersticioso, y para cuya conservación habían tomado extraordinarias precauciones los estatutos pisanos del siglo XIII. Los demás manuscritos de las Pandectas (littera vulgata) datan todos de los siglos XII, XIII y XIV, esto es, del tiempo en que la escuela de Bolonia se hallaba en el apogeo de su esplendor, razón por la cual la Vulgata es también conocida con el nombre de texto boloñés. No se sabe con toda certeza cuáles fueron los manuscritos poseídos por los glosadores y qué uso hicieron de ellos para establecer el texto boloñés, o sea la Vulgata; y parece, que para ello se sirvieron de una copio del manuscrito pisano, pero que ésta fue corregida con arreglo a un manuscrito más antiguo, habiéndose calcado sobre estos dos elementos todos los manuscritos posteriores, cuyas variantes no parecen ser más que errores y conjeturas. El manuscrito original que sirvió de base al texto boloñés parece haber sido defectuoso, y que desde el libro XXXV en adelante fue completado con auxilio del texto pisano. Ahora bien: toda vez que no existe un texto auténtico de las Pandectas, como tampoco lo hay de las demás partes de la legislación justinianea, claro es que para establecer y fijar el verdadero texto de las compilaciones justinianeas no queda otro camino que el de recurrir a la crítica científica, con el auxilio de todos los medios que nos proporcionan los materiales, tanto anteriores como posteriores a Justiniano.

- Ediciones antiguas de las Pandectas


Las principales ediciones antiguas de las Pandectas son las siguientes:

1.ª Editio Princeps con la glosa, que contiene el Digesto antiguo, edición Enrique Clayn (Perusa, 1476); el Inforciado, editado por Vito Pücher (Roma, 1475); el Digesto nuevo, obra del mismo autor (Roma, 1477).

2.ª Lectio Haloandrina o Nórica, así llamada porque se publicó en Nuremberg en 1529 por Aloandro (Meltzer), quien se sirvió de un ejemplar del texto florentino y de varios manuscritos de la Vulgata.

3.ª Lectio Florentina, impresa bajo la dirección de Lelio y Francisco Torelli en Florencia en 1553.

- Modo de citar las Pandectas


El mejor modo de citar las Pandectas consiste en comenzar por la indicación del fragmento y del párrafo, siguiendo la cabecera del título y siguiendo al final, para mayor facilidad de las investigaciones, el número del libro y del título.

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(1) Dictando Justiniano las disposiciones con arreglo a las cuales fue realizada la obra, ordenó también que fuese compilado un índice de los autores y de las obras adoptadas (const. Tanta, de confirmatione digestorum), índica que contiene los nombres de 38 autores, y ha llegado hasta nosotros.

(2) La Comisión añadió posteriormente interpolaciones y extractos tomados de obras no adoptadas previamente.

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Fuente:
Derecho romano, Felipe Serafini, páginas 70 - 73.