domingo, 1 de mayo de 2016

Derechos reales de garantía en Derecho romano (I): introducción



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La propiedad sirve como medio de garantía adosado a una obligación personal. Cabe, en efecto, asegurar la satisfacción de un crédito, sujetando la cosa en propiedad a la acción directa del acreedor –obligatio rei, res obligata–. A este fin se enderezan la prenda y la hipoteca, "derechos reales de garantía" reconocidos por el Derecho pretorio.

Hipoteca, prenda y Derecho de la antigua Roma

Aparecidas tardíamente la prenda y la hipoteca, las funciones de garantía del crédito eran cumplidas, en un primer momento, por la enajenación aseguratoria o fiducia cum creditore contracta.

A los ojos de un hombre moderno, el sistema romano de garantías reales se muestra quebradizo por doquier: derechos pignoraticios constituidos por simple convención; hipotecas privadas sobre todos los bienes –presentes y futuros– de una persona; hipotecas legales de carácter también general; hipotecas privilegiadas. Sistema complejo y peligroso, puesto que falta la seguridad que ofrece la publicidad, o, aun existiendo –pignus publicum o quasi publicum del emperador León–, puede ser destruida por el privilegio. Es de advertir, sin embargo, que la hipoteca no tenía en el mundo romano una función económica comparable a la moderna, siendo menos sentida, por consiguiente, la carencia de una tutela para el acreedor hipotecario de buena fe. Por otra parte, el romano encuentra en las garantías personales todas las seguridades que nacen de la fidelidad. Para el amigo, el hacerse fiador es algo que forma parte del officium.

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Fuente:
Derecho Romano, Instituciones de Derecho Privado | Juan Iglesias | Página 296.