Pomponio distingue tres clases de corpora: corpora, quae uno spiritu continentur, como el hombre, el madero, la piedra; corpora ex congentibus o ex cohaerentibus, como el edificio, la nave, el armario, y corpora, quae ex distantibus corporibus sunt o corpora ex distantibus, como el pueblo, la legión, el rebaño. En el lenguaje más moderno se habla, respectivamente, de "cosas simples", "cosas compuestas" y "universalidades de cosas".
Cosa simple es la cosa unitaria, la que perciben los sentidos con singularidad, independientemente de los elementos que la integran. Cosa compuesta es la formada por la unión física y coherente de cosas simples, sean o no de la misma naturaleza. La distinción entre una y otra clase de cosas ofrece singular importancia en el campo jurídico: la cosa simple tiene una existencia que depende de su propia condición natural o del uso a que se entrega, mientras la cosa compuesta no pierde su individualidad aunque se renueven todas sus partes constitutivas. Se puede ser propietario del todo sin tener la propiedad de los materiales.


