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jueves, 4 de abril de 2013

La monarquía romana

La monarquía romana (Regnum Romanum) fue la primera forma política de gobierno de la ciudad estado de Roma, desde el momento legendario de su fundación en el año 753 a.C. hasta el final de la monarquía en el 509 a.C., cuando el último rey fue expulsado instaurándose la República romana.

Monarquia romana

- Desarrollo de la monarquía romana


Los orígenes de la monarquía son imprecisos ya que apenas poseemos fuentes fiables, pero lo que sí podemos afirmar es que el poder estaba distribuido entre el rey, el Senado y las Asambleas por curias.

+ El rey


Había sido elegido por coaptación, es decir, el rey anterior había elegido al posterior sin seguir ningún tipo de reglamento.

+ El Senado


Formado por los representantes de las familias más destacadas (fuerzas sociales del momento).

+ Asambleas


Que a partir de ahora serían “Asambleas por curias”, reunían a todos los ciudadanos varones.

- Factores de cambio al tránsito de la República romana


Uno de los mayores factores de cambio al tránsito a la República romana fue sin duda la lucha entre patricios y plebeyos.

Durante el tiempo de la monarquía, la población se diferenciaba por su origen familiar, y quizá étnico y religioso, en patricios y plebeyos, pero los patricios, agrupados en clases familiares, tenían el predominio político y económico.

La lucha de los plebeyos por adquirir las mismas posibilidades políticas y económicas de los patricios duró siglos.

lunes, 1 de octubre de 2012

Historia de Roma (VIII): el fin de la monarquía en Roma

Según la tradición, el fin de la monarquía se remonta a 509 a.C., cuando Roma estaba gobernada por Tarquino el Soberbio.

Antigua ciudad Roma

- De la monarquía a la república en Roma


El paso a la república se produjo cuando Sexto Tarquino, hijo del rey, violó a Lucrecia, esposa de Lucio Tarquino Collatino, induciéndola al suicidio. Su marido, junto con Espurio Lucrecio (padre de Lucrecia) y Lucio Junio Bruto (sobrino del rey), juraron venganza e incitaron al pueblo a la sublevación. Una vez expulsado el rey etrusco, el mando se asignó a dos cónsules: Espurio Lucrecio y Lucio Junio Bruto. Existen, sin embargo, muchas dudas acerca de la veracidad de esta reconstrucción.

+ 510 a.C.: decadencia del predominio etrusco en la región del Lacio


Parece improbable una improvisada expulsión del soberano etrusco, seguida de la instauración de un régimen completamente distinto. Es verosímil, en cambio, la ubicación de los hechos en torno a 510 a.C., año que coincide con la decadencia del predominio etrusco en la región del Lacio. Se puede considerar que los romanos aprovecharon las dificultades de los etruscos en Italia para alejarlos de la ciudad poniendo fin así a la monarquía.

+ 507 a.C.: los romanos resisten el intento de reconquista de los etruscos


Siempre según la tradición, Tarquino y su familia no aceptaron la derrota e intentaron reconquistar el trono perdido. Después del fracaso de una conjura con la ayuda de Porsenna, lucumón de Clusium, los etruscos pusieron sitio a Roma. Pero la valerosa resistencia de los romanos y las gestas de Horacio Coclites, Mucio Scévola y Clelia obligaron a Porsenna a abandonar la empresa (507 a.C.).

En realidad, Porsenna intervino para imponer su dominio, sometió a la ciudad, aunque por poco tiempo, e impuso gravosas condiciones de paz. Cuando intentó conquistar la ciudad latina de Aricia (actual Ariccia) fue derrotado por Aristodemo (504 a.C.), tirano griego de Cumas, y tuvo que abandonar el Lacio restituyendo la libertad a los romanos.

+ 496 - 493 a.C.: los romanos derrotan a las ciudades latinas del Lacio y se firma una alianza militar


Conjurado el peligro etrusco, las ciudades latinas del Lacio intentaron sustraerse a su vez de la hegemonía de Roma. La guerra culminó en la cruenta batalla del lago Regilo (496 a.C.), ganada por los romanos y que dio pie a la firma de una alianza militar en 493 a.C.

El foedus Cassianum, así llamado por el nombre del cónsul que lo firmó (Espurio Casio), establecía la obligación de ayuda recíproca en el caso de que una de las dos partes fuera asaltada. Ninguna parte predominaba sobre la otra, pero el hecho de que la ciudad de Roma tratara a la par con una liga de 29 ciudades latinas suponía la confirmación de la reconquistada supremacía de Roma en la región.

+ Nuevas instituciones republicanas


Las nuevas instituciones republicanas conservaron muchos de los elementos introducidos por los etruscos, hasta el punto de que el paso de la monarquía a la república fue, en el plano institucional, un proceso gradual y no un cambio radical. Las modificaciones más importantes se dieron en la dirección del estado. El conjunto de las fuerzas políticas que habían encabezado la guerra contra los reyes etruscos y que ahora gobernaban Roma, representaban a los grupos sociales que habían sido marginados durante el último período de la monarquía, es decir, los patricios sabinos y latinos. De hecho, los etruscos no habían cesado de hostigar a la aristocracia de las gentes y a su representación institucional, el senado romano.

+ Restauración del antiguo régimen oligárquico


La restauración del antiguo régimen oligárquico comportó la abolición de una monarquía que en los años anteriores se había convertido en un obstáculo para la afirmación de la hegemonía patricia.

+ Instituciones del consulado, con cónsules con amplios poderes


Se introdujo la institución del consulado, una magistratura suprema dirigida por dos miembros cuyo cargo era renovado anualmente por libre elección. Los cónsules disponían de plenos poderes y, mientras duraba su cargo, ejercían todas las funciones que había tenido el rey. También en las ciudades etruscas, latinas y umbras se registró un cambio parecido de la monarquía vitalicia a las magistraturas temporales.

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Artículo 8 de 42 de nuestra serie de entradas sobre la historia de Roma.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Historia de Roma (VII): la monarquía etrusca

Según los analistas latinos, a partir del siglo VI a.C., Roma fue gobernada por soberanos de origen etrusco.

Etrusco

Los etruscos, que habían penetrado en las regiones meridionales, estaban interesados en controlar la ciudad para asegurarse una cómoda vía terrestre que garantizara las comunicaciones comerciales y militares con la fértil región de Campania.

Las poblaciones de Toscana pretendían salvaguardar las dos vías de comunicación que, a través del Lacio, unían desde siempre Etruria con la Italia central y meridional.

Una, la futura vía Latina, partía de Caere hacia Veio, atravesaba el Tíber a la altura de Fidene, llegaba a Preneste sin pasar por Roma y salvando los Apeninos seguía el curso del Sacco y del Liri. La otra, que sería la vía Apia, seguía la costa.

- La penetración etrusca: siglos VII y VI a.C.


+ La transformación de Roma por los etruscos


La penetración etrusca se produjo gradualmente durante los siglos VII y VI a.C. Los etruscos no invadieron y mucho menos ocuparon Roma, sino que contribuyeron a transformar la ciudad a ejemplo de los florecientes asentamientos de Etruria: construyeron las murallas, la red hidráulica y el alcantarillado. El estado, un conjunto de poblados y de gentes, adquirió entonces una clara forma institucional. Se aprecian influencias etruscas en las divinidades, en los cultos y en las prácticas adivinatorias.

Los Tarquinos buscaron entendimiento y apoyo en las clases inferiores, sobre todo en las nuevas clases mercantiles que, al expandirse, acabaron por enfrentarse abiertamente con la aristocracia sabinolatina.

- El gobierno etrusco frente a tradiciones latinas


Aprovechando estas diferencias, los etruscos impusieron en la ciudad un gobierno de proporciones absolutistas anormales respecto a las tradiciones latinas. Se manifestó muy claramente la contraposición entre los grupos etruscos, abiertos a la innovación y al comercio, y los latinos, conservadores y agrarios, preocupados por defender los privilegios adquiridos.

- Patriciado y plebe


La población estaba agrupada todavía en las gens, pero crecían en número e importancia los grupos ajenos al sistema gentilicio, en los que confluían inmigrantes, esclavos libertos y clientes emancipados de la dependencia de las gentes. Surgió así otra contraposición, la existente entre el patriciado y la plebe, excluida de las formaciones gentilicias y privada por ello de derechos.

+ Concesiones de los etruscos a la plebe


Para tomar ventaja en la lucha contra al patriciado sabino-latino, los etruscos concedieron a la plebe un principio de reconocimiento formal. Ello acabaría por destruir el sistema de las gentes, abriendo el camino al nuevo régimen republicano y a las terribles luchas que presidieron su formación.

La llegada de inmigrantes de Toscana había engrosado las filas de los grupos extragentilicios. Si querían participar en la vida política y social de la urbe, los recién llegados debían agruparse al lado de las gentes locales, y sólo en un segundo momento podían entrar como clientes. Pero la consolidación de la comunidad y la formación de un ejército ciudadano habían incrementado la importancia de las nuevas clases, que muy pronto tomaron conciencia de formar un grupo contrapuesto al patricio, representado por la antigua nobleza.

- Sistema institucional de la Roma etrusca


El sistema institucional de la Roma etrusca favoreció los puntos de unión en perjuicio del particularismo de los ordenamientos gentilicios. El rey seguía siendo el jefe vitalicio del estado, pero en este período se definieron mejor sus poderes en el terreno religioso (auspicium) y político-militar (imperium). Era ante todo el sacerdote supremo de la ciudad, y su autoridad se ejercía en el auspicium, es decir, en la capacidad de interpretar los hechos que interesaban a la comunidad como manifestación de la voluntad de los dioses. A través del auspicium el rey conservaba la pax deorum, es decir, la coincidencia de los dioses con el pueblo que debía guiar.

+ Ámbito militar: mando absoluto del rey


Pero fue en el ámbito militar donde más se concretó el poder del rey. El término imperium definía la nueva facultad de mando absoluto. La línea ideas que cerraba el espacio de la urbe establecía la distinción entre el imperium domi, ejercido por el soberano en el interior del pomerío, la zona sagrada destinada a los habitantes que no podía ser atravesada por hombres armados, del imperium militiae, ejercido en el exterior. En época posterior esta distinción se hizo aún más profunda: en el interior del círculo del pomerío el mando absoluto estaba limitado por la provocatio, es decir, el derecho de apelación al pueblo de un condenado.

+ Terreno político y judicial


En el terreno político y judicial el soberano se rodeó de ayudantes para poder ejercer las diversas funciones: duoviri perduellionis, quaestores parricidii, iudices (para la administración civil y penal), praefectus urbi (cuando el rey estaba fuera de la ciudad, con funciones de sustituto), magister populi (cuando el rey estaba en la ciudad, con funciones de mando del ejército).

Como en épocas precedentes, el senado era el consejo de los jefes más influyentes de las gentes. Sin embargo, fue perdiendo poder progresivamente.

Para destruir definitivamente la hegemonía patricia en el senado, el monarca aumentó el número de senadores de 100 a 300 y llegó incluso a elegir a los nuevos componentes, nombrando a los miembros de las gentes más cercanas al poder etrusco.

También los comicios curiados fueron perdiendo importancia progresivamente. Sus nuevas competencias afectaban tan sólo a los reglamentos internos de las gentes y a la costumbre de investir a los magistrados por medio de la concesión del imperium con la lex curiata.

En este período nacieron, sin embargo, los comicios centuriados. La tradición atribuye a Servio Tulio la distribución de los ciudadanos en cinco clases, reagrupadas a su vez en 193 centurias que funcionaban al mismo tiempo como unidades militares del ejército hoplítico y como unidades de voto en la asamblea. Las que tenían un censo mayor debían sostener un mayor peso militar, pero en compensación disponían de más votos. Las clases más ricas tenían así la mayoría absoluta de los votos, pero también los plebeyos hicieron una tímida entrada en la asamblea.

Es probable que un ordenamiento tan complejo se remonte a una época posterior y que Servio Tulio instituyera una única clase compuesta por algunas decenas de centurias de más de 6.000 hombres. En este período la asamblea era sobre todo de tipo militar, se reunía fuera del pomerío y estaba vinculada a la introducción del sistema hoplítico. La infantería de los hoplitas, equipada con armas pesadas (escudo, espada y lanza) y dispuesta en filas apretadas, se convirtió en el componente más fuerte del ejército en detrimento de la caballería, rama aristocrática.

- Aumento de la riqueza económica, social y artística, aunque resistencia ante el cambio de las viajas instituciones


La monarquía etrusca reforzó la unidad del estado y el carácter militar del poder. Con ella aumentó la riqueza económica, social y artística. Pero también se incrementó la resistencia al cambio de las viejas instituciones, que se superpusieron a las nuevas.

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Artículo 7 de 42 de nuestra serie de entradas sobre la historia de Roma.

sábado, 29 de septiembre de 2012

Historia de Roma (VI): la monarquía latina

De la unión federativa se pasó a una estructura unitaria cuando los poblados reconocieron un jefe único. En este período nació la ciudad de Roma bajo la guía de los monarcas latinos.

Ciudad de Roma

- Principales instituciones del período monárquico de Roma


Las principales instituciones estatales eran el rey, el senado y los comicios curiados.

+ El rey: magistrado elegido por las gentes


El rey era un magistrado elegido por las gentes para asumir la dirección religiosa y militar de la comunidad. En la actualidad parece probado que recibía el poder de otras fuerzas religiosas y políticas del Estado y que, una vez elegido, seguía formando parte a todos los efectos de la comunidad. En la definición de los poderes, podría haber desempeñado un papel importante la personalidad de cada uno de los reyes, sobre todo teniendo en cuenta la forma arcaica de unas instituciones en las que individualidades con fuerte carisma religioso y militar podían actuar con amplia autonomía.

La tradición historiográfica coloca la autoridad del rey en relaciones de dependencia con la aristocracia gentilicia (senado), de la que derivaba su investidura. El rey era el jefe vitalicio de la comunidad y velaba por la buena administración de la ciudad. Como sacerdote de la urbe representaba a la comunidad ante los dioses y como jefe supremo del ejército debía asegurar el mantenimiento del orden interno y la defensa frente a eventuales amenazas exteriores.

Su participación en el ejercicio de la justicia penal estaba limitada a los delitos más graves, como por ejemplo el ultraje a los dioses o la desobediencia en el campo de batalla. En materia de justicia civil resolvía las principales controversias entre ciudadanos privados.

+ El senado: asamblea formada por los jefes más importantes de las gentes


La segunda institución de la monarquía latina era el senado. Se trataba de una asamblea formada por los jefes (patres) más importantes de las gentes. El senado elegía al rey y lo apoyaba, aconsejándole en la obra de gobierno. Debía expresarse sobre las cuestiones políticas, sobre las propuestas de ley del soberano y sobre las decisiones de los comicios curiados. En un principio estaba compuesto por 100 senadores elegidos entre los jefes de las gentes, pero después, con los reyes etruscos, la nominación pasó directamente al soberano y al final del período monárquico los senadores llegaban a 300.

Los orígenes históricos del senado hay que buscarlos en la evolución política de la comunidad que se desarrolló a orillas del Tíber. Antes de dar vida a un estado por encima de las curias, se creó un consejo restringido que tenía la obligación de discutir las directrices principales que deberían guiar las acciones del futuro jefe de Roma.

+ Comicios curiados: asamblea popular


Los comicios curiados (comitia curiata) eran la tercera institución del período monárquico. La más antigua asamblea popular se basaba en la división del pueblo en las tres tribus, probablemente de base étnica, de los Tities (latinos), Ramnes (sabinos) y Luceres (etruscos), formadas cada una de ellas por 10 curias, constituidas a su vez por 10 gentes. No está claro el origen de este reparto: probablemente reflejaba una subdivisión del territorio que tal vez servía de base para el reclutamiento del ejército. Como en el caso del senado, al principio los comicios curiados estaban ligados a los grupos gentilicios, pero el vínculo se atenuó con el refuerzo de la dimensión unitaria de la ciudad.

Las competencias de los comicios curiados guardaban relación con los ritos religiosos, la vida de las familiae y la legitimación del rey elegido por el senado. No parece que la asamblea aprobara las leyes, como pretende una cierta tradición historiográfica. Los comicios curiados no tenían específicas competencias legislativas, judiciales o electorales, pero apoyaban al poder ejecutivo con pocas posibilidades de iniciativa.

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Artículo 6 de 42 de nuestra serie de entradas sobre la historia de Roma.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Historia de Roma (IV): los orígenes de Roma y el período monárquico

Los primeros documentos sobre la historia de Roma se remontan al siglo VI a.C., casi en los inicios de la época republicana (509 a.C.). A partir de ese momento la ciudad del Lacio, gracias a la difusión de la escritura, empezó a registrar con regularidad los acontecimientos de su historia.

Roma

- El período monárquico en Roma


Son pocos, en cambio, los documentos referentes al período monárquico, conocido a través de leyendas de época posterior recogidas por mitógrafos griegos y analistas latinos (siglos III-II a.C.).

Ya se sabía que Roma había sido gobernada por una monarquía y se vinculaba el nacimiento de la ciudad a la llegada de los troyanos a las costas del Lacio después de la destrucción de Troya. La tradición reunía dos series de leyendas: una griega, que giraba alrededor de la historia del héroe troyano Eneas; y otra latina, que unía la fundación a la leyenda de los gemelos Rómulo y Remo. Se hacía coincidir así la fecha de la destrucción de Troya (1184 a.C.) con las vicisitudes de una dinastía albana, cubriendo los años de vida de la ciudad hasta su fundación, fechada hacia 750 a.C.

- Siete reyes, según la tradición


De acuerdo con una tradición legendaria, el período monárquico, que se extiende de 753 a 509 a.C., comprende siete reyes: los cuatro primeros de estirpe latino-sabina, y los tres últimos de estirpe etrusca. Rómulo (753-715 a.C.) fundó la ciudad y creó las instituciones estatales; Numa Pompilio (715-672 a.C.) estableció las primeras disposiciones religiosas; Tulio Hostilio (672-640 a.C.) conquistó la ciudad de Alba Longa imponiendo la primacía de Roma en el Lacio; Anco Marcio (640-616 a.C.) sometió el Lacio meridional y fundó Ostia como puerto de la urbe; Tarquino Prisco (616-578 a.C.) dio pie, mediante la usurpación del poder, al predominio de los etruscos en el Lacio; Servio Tulio (578-534 a.C.) construyó las murallas de la ciudad e instituyó los comicios centuriados, una asamblea popular que reunía a ciudadanos que se distinguían por su riqueza; Tarquino el Soberbio (534-509 a.C.), descrito como un déspota cruel, fue expulsado por una revuelta popular, cerrando así la serie de los siete reyes.

- El nacimiento de la ciudad de Roma


Pero a diferencia de lo que sostiene la tradición, Roma no surgió de la nada el 21 de abril de 753 a.C. En realidad, la ciudad fue creciendo paulatinamente, barrio tras barrio, en las colinas de la orilla izquierda del Tíber, a una veintena de kilómetros de su desembocadura, como emporio comercial del Lacio, y todo ello por obra de los latinos.

Las leyendas sobre los orígenes troyanos de Roma evocan, por un lado, las relaciones con el mundo minoico-micénico (fines del siglo II a.C.) y, por otro, recuerdan los viajes por el Mediterráneo de los héroes homéricos, de los que dan testimonio los abundantes restos de la presencia troyana difundidos por toda la península.

Esta leyenda no fue calculada invención de los mitógrafos griegos del siglo III a.C., poco benévolos para con los romanos, ni de los analistas latinos del siglo II a.C., seguramente más generosos, sino que tiene orígenes locales, ligados a cultos y santuarios del Mediterráneo antiguo.

En estas leyendas hunde sus raíces la historiografía posterior, dedicada a reconstruir los acontecimientos que marcaron dos siglos de período monárquico. De este modo, las diferencias de personalidad de cada uno de los reyes, descritas por la tradición, no se explican por los acontecimientos que pueden haber caracterizado su reinado, sino por la diversidad de los ambientes en los que se formó su leyenda.

- Subdivisión de los períodos de la historia de la Roma prerrepublicana


La tradición ha sido sometida a un severo examen crítico. Los resultados de los estudios sobre la Antigüedad y sobre los descubrimientos arqueológicos permiten subdividir en tres períodos la historia de la Roma prerrepublicana: formación de la ciudad, monarquía latina y monarquía etrusca.

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