viernes, 24 de febrero de 2017

Derecho hereditario en Derecho romano (II): delación y adquisición de la herencia

En Derecho romano, la herencia atraviesa normalmente por dos fases –aunque con excepciones realmente importantes–: delación y adquisición. La "delación" es el llamamiento, y otorga a una persona, en el caso concreto, el derecho a heredar; le "defiere" u ofrece la herencia. La adquisición constituye la libre resolución de aceptarla, y por ella el heredero adquiere condición de tal, realizando su derecho hereditario latente. Téngase en cuenta, para comprender este mecanismo, que en Derecho romano la herencia, no sólo acarreaba ventajas, sino que llevaba también aparejada la carga de responde personalmente –y sin limitación alguna, hasta el Derecho justinianeo– de todas las deudas del difunto; carga que, por regla general, no podía imponerse al heredero si éste no se avenía a soportarla.

Derecho hereditario y Derecho romano

El momento en que se produce la "delación" es, comúnmente, el de la muerte del causante; mas si la institución de heredero es testamentaria y se sujeta a una condición, la herencia no se "defiere" hasta tanto que la condición no se haya cumplido. También puede acontecer que el testamento otorgado no entre en vigor –verbigracia, por renuncia de los herederos instituidos–, en cuyo caso para la sucesión a los herederos abintestato, a quienes se "defiere" en el instante en que el testamento caduca.

jueves, 23 de febrero de 2017

Derecho hereditario en Derecho romano (I): fundamento y concepto de la sucesión hereditaria

Los derechos y obligaciones que forman el patrimonio de una persona no se extinguen por la muerte de su titular. Se diferencian en esto los derechos y deberes patrimoniales de los personales –de los de familia, por ejemplo– y de los de carácter público, los cuales desaparecen, por lo regular, con la persona del titular u obligado. Existen, sin embargo, ciertas relaciones, cuyo contenido, aun formando parte del patrimonio, las enlaza indisolublemente a una determinada persona, como es, por ejemplo, el usufructo o la obligación de pagar una pena nacida de delito. Mas lo que esencialmente caracteriza a los derechos y obligaciones patrimoniales, es la posibilidad de sobrevivir a su sujeto en otro. El patrimonio podríamos decir que es inmortal: al desaparecer el antiguo titular perdura en su familia, en sus descendientes.

Herencia y Derecho romano

Muere una persona, y la ley llama a heredar a sus familiares y en primer término a los hijos. Pero la idea de la propiedad privada es más fuerte que los lazos de la familia. El Derecho, mediante el testamento, autoriza al propietario para realizar plenamente su derecho de libre disposición, a la hora de la muerte, haciendo que su propiedad personal prevalezca sobre los derechos de los familiares. Y así, frente a la herencia intestada –única conocida por el Derecho antiguo– se alza la herencia testamentaria. Sin embargo, la libertad del testador no es omnímoda: el Estado vela para impedir que sin justa causa, abusivamente, excluya a los más próximos, familiares de la herencia, y concede a éstos, en tal coyuntura, derechos hereditarios contra el testamento: herencia forzosa.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Derecho de familia en Derecho romano (XVII): extinción de la tutela y la curatela

La tutela y la curatela –prescindiendo de los casos de muerte y magna capitis deminutio– se extinguen, por lo general, ipso iure, al desaparecer la causa que las motiva; verbigracia: cuando el menor alcance la mayoría de edad o el demente recobre la razón. Sin embargo, para poner fin a la cura prodigi es necesario que un decreto de la autoridad –al cesar su razón de ser– deje sin efecto la incapacitación y la consiguiente curatela, por ella motivada.

Ruinas romanas y Derecho romano

- Destitución del tutor: clases


Además, el tutor puede ser destituido por la autoridad competente. Existen dos clases de destitución: la simple, en caso de que el tutor sea inhábil –"excusatio necessaria"–, y la oprobiosa –que entraña dolo infamante–, si resulta desleal –"remotio suspecti tutoris"–. Cualquiera puede acusar al tutor sospechoso, y esta posibilidad es deber en el cotutor.

martes, 21 de febrero de 2017

Derecho de familia en Derecho romano (XVI): régimen de la tutela y curatela

Ambas instituciones de guardaduría, tutela y curatela, engendran, para quien las desempeña, derechos y obligaciones.

Tutela, curatela y Derecho romano

- El derecho a gestionar los intereses del pupilo


Tutor y curador adquieren, en primer término, el derecho de gestionar los intereses del pupilo, dentro de los límites de su poder de gestio o administración; el tutor puede hallarse privado de este derecho, mas nunca el curador. Por tal concepto se encuentran autorizados a celebrar por cuenta del incapaz todo género de negocios jurídicos, exceptuadas únicamente las donaciones, y según una oratio divi Severi –año 195 d. C.–, las enajenaciones de predios rústicos y suburbanos. Esta prohibición se hace extensiva más tarde a todos los actos de enajenación que revistan cierta importancia y no se hallen abonados por apremiantes razones de administración. En estos casos, el tutor debe hallarse asistido de un decreto de la autoridad competente, aprobando la enajenación proyectada.

lunes, 20 de febrero de 2017

Derecho de familia en Derecho romano (XV): nombramiento de tutores

De tres modos puede nombrarse el tutor en el Derecho de la antigua Roma: por ley –tutela legítima–, por testamento –tutela testamentaria– y directamente por el magistrado –tutela dativa–.

Tutores y Derecho romano

La tutela legítima corresponde al más próximo heredero del tutelado, que, según el régimen civil, es el agnado más próximo, y, en defecto de agnado, al más cercano gentil. La reforma del Derecho hereditario, en el Bajo-Imperio, determina necesariamente la del llamamiento por ley a la tutela. En Derecho justinianeo, ésta se confiere al pariente cognado más cercano al incapaz.