viernes, 16 de junio de 2017

Derecho hereditario en Derecho romano (VI): herencia forzosa

La finalidad primitiva del testamento es dar un hijo o sucesor a quien carece de descendencia, para que "cumpla los deberes divinos y humanos del difunto"; o, lo que es lo mismo, para que levante sus deudas y le ofrende los sacrificios funerales. Parece, pues, evidente que quien tuviese hijos no podría testar. Así lo dispone, en efecto, el antiguo Derecho ático: nadie que deje hijos legítimos puede otorgar testamento. Más tarde, sin embargo, se le permite hacerlo a título condicional: para en caso de que sus hijos no le sobrevivan o mueran antes de alcanzar la pubertad. Es muy probable que otro tanto ocurriese en el antiguo Derecho romano, y que quien dejase un filius suus no pudiese, primitivamente, elegir otro heredero; y siendo hija o nieto sujetos directamente a su patria potestad, es de suponer que sólo podría instituir un heredero testamentario a la par con ellos, de donde luego, sin duda, se derivó el ius accrescendi de estos sui. El testamento comicial del Derecho antiguo corresponde a una época en que no existe libertad de testar. Para privar de la herencia que legítimamente le corresponde al suus heres, se requiere el sufragio del pueblo; por eso decíamos que su derecho es "indiscutible". Sin embargo, así en Roma como en Atenas, se impone la posibilidad de otorgar testamento, aunque sea burlando los derechos de los sui: en Roma se logra por medio del testamento mancipatorio –o donatorio–, con el triunfo completo del principio de la libertad de testar. El primitivo derecho material de los sui queda reducido, por fin, a ciertos requisitos de forma que se impone al testamento, únicos en que se revelan sus antiguas prerrogativas. Y así va tomando cuerpo el régimen de herencia forzosa que plasma el Derecho posterior.

Herencia forzosa y Derecho romano

Existen dos sistemas de sucesión forzosa, que llenan las épocas de las que poseemos testimonio histórico: el formal y el material. Se dice que hay herencia forzosa "formal" cuando la forma del testamento requiere, para su validez, que el testador instituya al heredero "forzoso" o le desherede: para bien o para mal, tiene que contar con él, necesariamente, en el testamento. Es "material" el sistema de herencia forzosa cuando trasciende al contenido del testamento, siendo ineludible que el testador favorezca en algo al heredero "forzoso", que le deje una parte mínima de la herencia, llamada "legítima".

domingo, 16 de abril de 2017

Derecho hereditario en Derecho romano (V): sucesión testamentaria

El testamento, según los rasgos definitivos que el Derecho romano llega a imprimirle, es un negocio jurídico unilateral de última voluntad, cuyo fin consiste en la institución de un heredero. Es unilateral, ya que descansa exclusivamente en la voluntad del testador, sin que sea necesario ni signifique nada para el concepto de testamento, que el heredero instituido declare aceptarlo. Y es de última voluntad, puesto que su autor puede revocarlo mientras viva. Su acción se extiende a la totalidad de la herencia –entraña una sucesión en la personalidad del difunto–, pues el heredero instituido se entiende necesariamente llamado a la herencia toda, en virtud de la norma de "nemo pro parte testatus, pro parte intestatus decedere potest".


Todo heredero testamentario, aunque sólo se le instituya en parte de la herencia, se entiende instituido por principio en su totalidad y la adquiriere por entero, cuando por el mismo testamento no herede nadie más, bien porque los otros nombrados repudien –en cuyo caso hace efectivo su derecho de acrecer– o porque sólo sea él instituido. El heredero limitado por el testador a ciertos bienes concretos –heres ex re certa– se considera también heredero universal –la institutio ex re certa se omite así, por estimarse una contradicción lógica– y obtiene toda la herencia, o una parte alícuota, si con él concurren otros herederos. La limitación a cosas concretas que el Derecho imponga sólo puede alcanzar eficacia indirecta –y esto desde la época de los Severos, en que se reconoce validez a los fideicomisos tácitos–, cuando manifiestamente entrañe un fideicomiso a favor de persona determinada o una norma dada por el testador para la partición –"fideicomiso preceptorio"–, suponiendo que sean varios los herederos simultáneamente instituidos ex re certa (1). Así, pues, en Derecho romano, todo segundo testamento implica necesariamente la revocación del primero. Nadie puede ser heredado por dos testamentos. Tan sólo el último tiene validez, porque la misión inexcusable de este acto jurídico es disponer de toda la herencia, de la successio in universum ius defuncti. Únicamente el soldado, por especial privilegio, goza del derecho de nombrar con plena validez un heres ex re certa y el de limitarse a testar sobre una parte de su patrimonio; el miles puede otorgar varios testamentos e infundir a todos vigor simultáneamente.

viernes, 14 de abril de 2017

Derecho hereditario en Derecho romano (IV): sucesión intestada

Para con la sucesión intestada en Derecho romano, tenemos que estar a lo establecido en el antiguo Derecho civil, en el Derecho pretorio, y en el Derecho justinianeo.

Sucesion intestada y Derecho romano

- Antiguo Derecho civil (Ley de las XII Tablas)


El antiguo Derecho civil, representado por las XII Tablas, llama a heredar abintestato:

1.º A los sui heredes.

sábado, 1 de abril de 2017

Derecho hereditario en Derecho romano (III): "hereditas y bonorum possessio"

La constante pugna, latente entre el Derecho civil y el pretorio, vuelve a revelársenos en la herencia. El Derecho civil regula una sucesión propia y genuína: la hereditas; el Derecho honorario tiene su forma peculiar de herencia en la bonorum possessio. Como en tantas otras instituciones, el pretor consigue en las hereditarias ampliar y corregir el sistema sucesorio, cerrado y severo, propio del ius civile, y dar paso a otro más en armonía con los tiempos futuros.

Hereditas y Derecho romano

No son muy claros los orígenes de la bonorum possessio pretoria. Según unos, brota del mecanismo de la antigua vindicación, en la legis actio sacramento. Las dos acciones reivindicatorias cruzadas en aquel acto procesal imponían al pretor la necesidad de cancelar el estado posesorio existente, adjudicando interinamente la posesiónvindicias dare–, a su arbitrio. La parte a quien las vindicias se asignaban, obtenía la rei possessio –la posesión de la cosa litigiosa–, mientras el proceso se ventilase. Esta adjudicación posesoria de la herencia –bonorum possessio–, a la cual probablemente precedería la oportuna indagatoria, podía, en ocasiones –según esta teoría–, satisfacer las pretensiones de las partes, convirtiéndose de interina en permanente.

viernes, 24 de febrero de 2017

Derecho hereditario en Derecho romano (II): delación y adquisición de la herencia

En Derecho romano, la herencia atraviesa normalmente por dos fases –aunque con excepciones realmente importantes–: delación y adquisición. La "delación" es el llamamiento, y otorga a una persona, en el caso concreto, el derecho a heredar; le "defiere" u ofrece la herencia. La adquisición constituye la libre resolución de aceptarla, y por ella el heredero adquiere condición de tal, realizando su derecho hereditario latente. Téngase en cuenta, para comprender este mecanismo, que en Derecho romano la herencia, no sólo acarreaba ventajas, sino que llevaba también aparejada la carga de responde personalmente –y sin limitación alguna, hasta el Derecho justinianeo– de todas las deudas del difunto; carga que, por regla general, no podía imponerse al heredero si éste no se avenía a soportarla.

Derecho hereditario y Derecho romano

El momento en que se produce la "delación" es, comúnmente, el de la muerte del causante; mas si la institución de heredero es testamentaria y se sujeta a una condición, la herencia no se "defiere" hasta tanto que la condición no se haya cumplido. También puede acontecer que el testamento otorgado no entre en vigor –verbigracia, por renuncia de los herederos instituidos–, en cuyo caso para la sucesión a los herederos abintestato, a quienes se "defiere" en el instante en que el testamento caduca.