miércoles, 20 de septiembre de 2017

Libro I de las Instituciones de Justiniano (VII): De los que son sui iuris y alieni iuris

En el Título VIII del Libro I de las Instituciones de Justiniano se hace alusión a quién se denomina sui iuris o pater familias y quién alieni iuris; al diverso carácter y constitución que presenta la familia antigua y en tiempo de Justiniano; y a las personas que respectivamente se hallaban sometidas al pater familias y distinta condición jurídicas de las mismas.

Sui y alieni iuris en Derecho romano de Justiniano

- Quién se denomina "sui iuris o pater familias", y quién "alieni iuris"


Tanto en el tiempo de la antigua como en el de la nueva familia se llamó persona sui iuris o pater familias al que no tenía superior en la sociedad doméstica, cualquiera que fuese su edad y aunque careciese de descendencia; el calificativo sui iuris daba a entender que redundaba exclusiva  directamente en su utilidad personal la capacidad jurídica de que gozaba. Por el contrario, se llamaba alieni iuris al que en la sociedad doméstica tenía un superior, porque, si bien como libre y ciudadano, tenía capacidad jurídica, no podía ejercitarla en provecho propio, sino en el de su jefe. Veamos quiénes se hallaban en esta situación inferior según la diferente constitución que tuvo la familia.

martes, 19 de septiembre de 2017

Libro I de las Instituciones de Justiniano (VI): De la abrogación de la Ley Fufia Caninia

En el Título VII del Libro I de las Instituciones de Justiniano se recoge la abrogación de la Ley Fufia Caninia, a la que nos referimos a continuación.

Abrogacion y Derecho romano

- Ley Fufia Caninia de Augusto


Para impedir que la ciudad continuara inundándose de manumitidos, tasó Augusto en la ley Fufia Caninia el número proporcional de esclavos a quienes pudiera darse libertad por testamento. La proporción era la siguiente: el que tuviera uno o dos esclavos, podía manumitirlos; de tres a diez, solamente la mitad; de diez a treinta, la tercera parte; de treinta a cien, la cuarta parte; de cien a quinientos, la quinta parte; y nunca más de cien. Si manumitía mayor número, sólo se hacían libres los que la ley permitía, según el orden de su nombramiento; si no constaba esa orden, porque se les había manumitido en conjunto o escrito en círculo, ninguno conseguía la libertad. Circunscribió Augusto esta limitación a las manumisiones mortis causa, porque era frecuente dar libertad a muchos esclavos para después de la muerte, cuando ya no se necesitaban, con objeto de que figurase en el cortejo fúnebre un gran número de manumitidos que acreditasen la magnanimidad del finado; abuso que no se observaba en las manumisiones inter vivos, porque los romanos no pecaron de generosos.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Libro I de las Instituciones de Justiniano (V): quiénes o por qué causas no pueden manumitir

En el Título VI del Libro I de las Instituciones de Justiniano se recogen las circunstancias que ocasionaron las reformas hechas por Augusto en la manumisión; la prohibición de manumitir en fraude de acreedores; cuándo se entiende que la manumisión es en fraude de acreedores; el caso especial en que se permite manumitir aunque resulte perjudicial para los acreedores; y la restricciones especiales que tenía para manumitir el dueño menor de veinte años, la reforma de Justiniano.

Manumitir y Derecho romano de Justiniano

- Circunstancias que ocasionaron las reformas hechas por Augusto en la manumisión: cuáles fueron estas: con qué orden se ocupa de ellas Justiniano


Desde fines del siglo IV, comenzó a sentirse la necesidad de poner alguna traba al creciente abuso que se observaba en la facultad de manumitir; y al efecto creó la ley Manlia el impuesto de 5% sobre el valor de todo esclavo que se manumitiera. El mal, sin embargo, fue en aumento, ya que por el excesivo número de los esclavos que proporcionaban las incesantes conquistas, ya por la degradación a que habían llegado las costumbres. Dueño Augusto del poder, trató de reconstituir aquella sociedad tan desquiciada por las guerras social y civil; y uno de los puntos sobre que fijó preferentemente su atención fue el gran daño que a la ciudad producían los innumerables esclavos manumitidos por lo común en recompensa de algún crimen, sin nombre, sin familia, sin bienes, sin amor a una ciudad que los había degradado, y por consecuencia, dispuestos siempre a toda clase de perturbaciones.

jueves, 7 de septiembre de 2017

Libro I de las Instituciones de Justiniano (IV): De los ingenuos y de los libertinos

En los Títulos IV y V del libro I de las Instituciones de Justiniano, se hace referencia, respectivamente, a los ingenuos y los libertinos.

Ingenuos y libertinos en Derecho romano de Justiniano


- De los ingenuos


Ingenus est, qui stantim, ut natus est, liber est.

Nace ingenuo, o sea libre, todo aquel cuya madre hubiera sido ingenua, o libertina, siquiera momentáneamente, al tiempo de la concepción, o del parto, o durante el embarazo.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Libro I de las Instituciones de Justiniano (III): Del Derecho de las personas

En el Título III, del libro I de las Instituciones de Justiniano, se recoge todo lo relativo a Derecho de las personas.

Personas y Derecho romano de Justiniano

- Idea de la persona en general


Gramaticalmente se entiende por persona todo hombre, pero en la rigurosa acepción jurídica es persona todo ser capaz de derechos y obligaciones. Se dice todo ser y no todo hombre, porque, jurídicamente hablando, ni todo hombre es persona ni toda persona es hombre. Esto consiste en que el derecho privado se ocupa de las reglas que tienen por objeto determinar la capacidad jurídica de las personas, la extensión y ejercicio de sus derechos como medio para que realicen los fines individuales comunes de la vida; luego no puede estimar como persona al hombre que carece de capacidad, lo que sucede al esclavo, y viceversa, debe considerar persona a cualquier entidad que tenga la expresada capacidad, por más que no sea hombre, cual es una corporación legalmente constituida, puesto que le son aplicables las disposiciones de aquél.