martes, 4 de agosto de 2015

Adquisición de los frutos en Derecho romano

Los frutos, mientras están adheridos a la cosa que los ha producido, forman parte integrante de la misma, y no son objeto de propiedad distinta; pero desde que se separan de aquélla son objeto de diversa propiedad. El dueño de la cosa que produce los frutos adquiere inmediatamente su propiedad sin necesidad de acto alguno especial de adquisición; pero este derecho del propietario puede a veces ser destruido por el derecho que pueda tener otra persona sobre los mismos frutos; vamos a ocuparnos ahora de dichos casos.

Frutos y Derecho romano

- El derecho a los frutos de una cosa ajena en Derecho romano


El derecho a los frutos de una cosa ajena se funda unas veces en un ius in re aliena (como en el caso del enfiteuta y del usufructuario); otras, en una obligación personal del propietario (como sucede con el arrendatario y el comprador de frutos pendientes), y tiene también un derecho de propiedad sobre los frutos separados, el poseedor de buena fe de la cosa que los produce.

lunes, 3 de agosto de 2015

La unión de la cosa propia a la ajena en Derecho romano: la accesión

Si una cosa se adhiere y une a otra hasta formar un todo inseparable, el propietario de la cosa principal, extendiendo su derecho sobre el objeto entero, adquiere la propiedad de la cosa adherida, según el principio accesio cedit principali (1).

Accesion y Derecho romano

Los casos principales son los siguientes: aluvión; avulsio; alveus derelictus; isla surgida de un río público; accesión de una cosa mueble a una inmueble; accesión de una cosa mueble a otra mueble; confusio y commixtio.

- Aluvión


El aluvión es aquella porción de tierra que se forma junto a las riberas de los ríos o torrentes, cuando éstos, por razón de lentas e imperceptibles desecaciones, van retirándose de una de las orillas. La adquisición recae propiamente sobre el lecho que poco a poco queda descubierto, aunque comprende también las partículas depositadas, en cuanto forman parte del lecho adquirido.

domingo, 2 de agosto de 2015

La usucapión extraordinaria en Derecho romano (praescriptio longissimi temporis)

Hasta los tiempos de Teodosio II rigió el principio de que la acción reivindicatoria debía utilizarse dentro del término de treinta años, transcurridos los cuales, era rechazada por la praescriptio triginta annorum, conocida con el nombre de praescriptio longissimi temporis. Esta praescriptio no era un medio de adquirir la propiedad, sino una simple excepción que el poseedor podía valerse de ella, aunque fuese de mala fe y careciese de justo título.

Usucapion y Derecho romano

- La usucapión extraordinaria de Justiniano


Justiniano estableció que la posesión de treinta años, cuando hubiese comenzado con buena fe, no sólo pudiera servir para rechazar la acción del reivindicante, sino también para atribuir la propiedad, aunque faltaren títulos al poseedor. De este modo se estableció una nueva especie de usucapión, la llamada usucapión extraordinaria. Se distinguen de la ordinaria en que mientras por una parte exige un término más largo, o sea de treinta años, y en algunos casos excepcionales cuarenta, por otra, no requiere el justo título, y corre aún respecto de aquellas cosas excluidas de la usucapión ordinaria, siempre que estén en el comercio de los hombres.

sábado, 1 de agosto de 2015

La usucapión ordinaria del Derecho justinianeo

La usucapión ordinaria es una fusión de la antigua usucapio y de la longi temporis praescriptio (analizamos ambas aquí). Por este medio, el que con buena fe y justo título posee una cosa susceptible de ser usucapida, por tres años continuos si es mueble, o por diez (veinte) si es inmueble, adquiere la propiedad de aquélla. Examinaremos separadamente cada uno de estos requisitos.

Usucapion y Derecho romano

- Requisitos de la usucapión ordinaria


+ Posesión


El primer requisito de la usucapión es la posesión en el sentido propio de la palabra, esto es, la posesión jurídica. El que detenta una cosa en nombre de otro, como el arrendatario, el depositario y el comodatario, no puede usucapir la cosa que detenta. Así, pues, no pueden usucapirse las cosas no susceptibles de ser poseídas, como las incorporales y las que, formando parte integrante de un todo, han perdido su existencia individual. Sin embargo, la usucapión ya empezada de una cosa no se interrumpe por el hecho de que el poseedor la una a otra cosa que él mismo posea, porque con esta unión aquél no ha perdido la posesión. Para perder la posesión de una cosa es preciso que ocurra un hecho contrario, que nos ponga en la positiva imposibilidad de ejercitar nuestro poder sobre aquella cosa, o demuestre nuestra intención de no querer poseerla más. El que, poseyendo una cosa, la una a otra que el mismo posee, no pierde con ello el poder físico sobre la primera, ni demuestra la intención de no querer poseerla más; no pierde, por tanto, la posesión. Si las partes unidas se separan después de cumplido el plazo de la usucapión, el que resulta ser propietario por usucapión del todo, por este solo hecho no se convierte en propietario de cada una de las partes, salvo el que las haya poseído antes de su unión; por tanto, el propietario de aquellas partes ya separadas podrá reivindicarlas.

jueves, 30 de julio de 2015

Noción e historia de la usucapión romana

La usucapión es el modo de adquirir el dominio de una cosa mediante la posesión de la misma durante el tiempo y las condiciones prescritos por la ley. Es la usucapión una institución exigida por el interés público, pues sin ella los dominios serían siempre inciertos, y por otra parte, se deja un plazo conveniente al propietario, contra el que aquélla transcurre, para proteger y hacer valer su derecho (1).

Usucapion y Derecho romano

- Usucapión en el Derecho civil antiguo


Antiquísimo es el origen de la usucapión, pues ya en la Ley de las XII Tablas se encuentra prescrito que la propiedad de un fundo se adquiere por la posesión de dos años, y la de las otras cosas por la de un año (2).