sábado, 24 de septiembre de 2016

La propiedad en la antigua Roma (IV): tipos históricos de propiedad conocidos por los romanos

Aunque no se designaron con ninguna de las denominaciones que analizamos, existieron en el curso de la evolución del Derecho romano otros tipos de señoría general o plena sobre las cosas, protegidos jurídicamente con tal eficacia que, en realidad, eran verdaderos derechos de propiedad. A la larga, todos estos tipos se van unificando, y apenas si en la legislación justinianea queda un ligero vestigio de tal diferenciación; pero los intérpretes modernos, añadiendo al dominio esas otras situaciones sustancialmente análogas que se dieron en la época clásica, señalan las figuras de propiedad entre los romanos que vemos a continuación.

Propiedad y Derecho de la antigua Roma


- Dominium o dominium ex iure Quiritium


Es la única situación en la que los romanos vieron un verdadero derecho de propiedad. Para que se dieran eran precisas estas circunstancias: 1.ª, que el titular fuese un ciudadano romano o un latino a quien se hubiera concedido el ius commercii; 2.ª, que la cosa tuviera también carácter romano, es decir, que fuese mueble o suelo itálico; 3.ª, que el modo de adquirirla sea adecuado a la condición mancipi o nec mancipi de la cosa; 4.ª, que, en los casos de transmisión de la cosa de una persona a otra (adquisición derivativa), el transmitente tuviese a su vez el dominium ex iure Quiritium de la cosa transmitida. Sólo con estos requisitos puede existir la propiedad amparada por el Derecho civil, dominium ex iure Quiritium. A los ojos de los romanos, de sus jurisconsultos y de sus legisladores, propietario, dominus, lo era solamente el que reunía las circunstancias expresadas.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Hechos y negocios jurídicos en Derecho romano (VIII): el tiempo

Al correr del tiempo se le atribuyen en Derecho importantes efectos. Por el transcurso del tiempo se adquieren la propiedad y otros derechos (usucapión). Facultades jurídicas se pierden si no se ejercitan dentro de ciertos plazos (prescripción de acciones). Por eso interesa conocer cómo suelen determinarse los períodos de tiempo jurídicamente importantes.

Tiempo y Derecho romano

- Formas determinación de los períodos de tiempo jurídicamente importantes


Hay dos maneras de contar estos períodos: la llamada computatio naturalis y la computatio civilis.

martes, 20 de septiembre de 2016

Hechos y negocios jurídicos en Derecho romano (VII): la representación

Hay representación, cuando una persona (representante) concluye un negocio jurídico por otra (representado). El representante emite como propia la declaración de voluntad, o acepta como dirigida a él la emitida por la otra parte; pero los efectos favorables o adversos del negocio se producen para el representado.

Representacion y Derecho romano

- Justificación de la institución de la representación


La razón que explica la existencia de esta institución tiene unas veces carácter de necesidad legal. Es la única manera de que puedan administrar su patrimonio y desarrollar su actividad jurídica las personas individuales que carecen de capacidad de obrar –el infans, el loco– y las llamadas personas jurídicas. Se habla entonces de representación necesaria o legal.

viernes, 16 de septiembre de 2016

Hechos y negocios jurídicos en Derecho romano (VI): invalidez y convalidación del negocio jurídico

Analizamos en esta sexta entrega la invalidez y la convalidación del negocio jurídico en el Derecho de la antigua Roma.

Negocio juridico y Derecho romano


- Invalidez del negocio jurídico


Un negocio jurídico al que, por defectos en su constitución, el ordenamiento jurídico no le reconoce efectos, se dice que es inválido. Las causas de ello estarán en faltas o vicios graves recaídos en requisitos esenciales, o se deberán a prohibiciones expresas en las leyes.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Hechos y negocios jurídicos en Derecho romano (V): elementos del negocio jurídico

En los elementos componentes de cada tipo de negocio jurídico distingue la doctrina tres grupos. Unos integran la típica estructura del negocio, de tal modo que, si falta alguno de ellos, el negocio no existe; se les llama por eso elementos esenciales. Tal es, por ejemplo, el precio de una compraventa; sin él no hay compraventa. Hay otros elementos que normalmente acompañan al negocio de que se trata, pero que los que le celebran pueden eliminarlos, haciéndolo así constar: son los llamados requisitos naturales. En la compraventa romana, ya plenamente configurada, el que el vendedor responda al comprador de los defectos ocultos de la cosa vendida es un requisito natural; si las partes no dicen nada, tal responsabilidad se exigirá siempre, pero nada impide que, si así lo quieren, el comprador acepte a riesgo y ventura la cosa, eliminando tal requisito por no ser éste esencial, sin meramente natural. Por último, se dan elementos que ni hacen falta para que el negocio exista, ni la ley los supone existentes, caso de que los sujetos no los supriman, sino que los sujetos que celebren el negocio los añaden voluntariamente. Tal sería, por ejemplo, la fijación de varios plazos para pagar el precio en la compraventa. Estos son los llamados requisitos accidentales.

Negocios juridicos y Derecho romano

El estudio detallado de estos grupos de elementos no puede hacerse en general, sino referido concretamente a cada tipo particular de negocio porque cada uno de éstos requiere elementos distintos esenciales y naturales y son también diversos en cada caso los accidentales que el arbitrio de los sujetos adiciona. Mas, entre los elementos esenciales, hay algunos que son comunes a todos los negocios, y entre los accidentales pueden señalarse algunas categorías o modelos más corrientes que, con modificaciones secundarias, son los normalmente manejados por las partes que concluyen un negocio. Por ello, la doctrina acostumbra a ocuparse en esta Parte general de dichos elementos esenciales comunes a todo negocio, así como de esos típicos modelos más frecuentes de elementos accidentales.