El derecho de la ciudadanía romana, por las muchas prerrogativas públicas y privadas que proporcionaba al individuo que del mismo se hallaba investido, le atribuía cierta dignidad exterior e infundía en los otros cierta estima. Esta estima o consideración personal constituía para el ciudadano una especie de estado que conservaba en su integridad mientras su conducta continuara civilmente irreprensible.
- El estado de "ilesa dignidad" en Roma
Pero este estado de ilesa dignidad, como le llamaban los romanos, podía perderse totalmente o podía disminuir. Se perdía con la privación de la libertad o de la ciudadanía, y se disminuía por muchas causas, entre las cuales figuraban en primer lugar la relegación, la remoción del orden ecuestre, la exclusión de los cargos públicos, la fustigación y especialmente la infamia.



