miércoles, 11 de septiembre de 2013

Las clases de posesión en la antigua Roma



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En el antiguo Derecho romano, las clases de posesión se circunscribían a tres:

a) Possessio: esta clase de posesión era plenamente protegida por los interdictos, por lo tanto, recibía el nombre de possessio ad interdicta, la cual se puede definir como una escenario de poder a través del cual se ejerce ejerce sobre un objeto determinado, el acreedor prendario es un claro ejemplo de este tipo de posesión.


b) Possessio naturalis: este tipo de posesión también se conocía bajo el nombre de possessio corpore, detinere, tenere. Se trata de la simple tenencia del objeto o cosa y no contaba con protección judicial. Esta posesión se presentaba cuando quien detentaba la cosa solo tenía o poseía el corpus, tal es el caso del usufructuario, comodatario o depositario.

c) Possessio civilis: esta se refiera principalmente a una circunstancia concreta de dominio de hecho sobre una cosa u objeto determinado.

Aparte de las tres anteriores clases o tipos de posesión, es también de gran relevancia tener en cuenta los conceptos de posesión de buena y de mala fe, principalmente en lo atinente con la figura de la prescripción. En la posesión de buena fe, el poseedor tiene el corpus y actúa como propietario de la cosa, y puede, a través de la figura de la usucapio o prescripción alcanzar la propiedad del objeto mientras el poseedor puede retener los frutos además de tener la posibilidad de recuperar todos los gastos necesarios que haya requerido la cosa para su normal mantenimiento o funcionamiento. Por su parte, la posesión de mala fe, nunca hacía propietario al poseedor por la figura de la usucapio o prescripción, además, debía devolver todos los frutos de la cosa, no obstante, podía llevarse todas las mejoras de la cosa con la condición de que ésta no sufriera daño o deterioro alguno.