viernes, 13 de marzo de 2015

Historia literaria del derecho romano (III.IV): la escuela alemana



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Una vez más, durante la segunda mitad del siglo XVIII, el centro de los estudios civilistas pasó a Alemania, donde sin disputa permaneció hasta la segunda mitad del siglo XIX, no sin que, desde fines de la Edad Media hasta la segunda mitad del siglo XVIII, hubiese tenido ya aquel país insignes cultivadores del Derecho.

Savigny y la escuela alemana de Derecho romano
Federico Carlos de Savigny, insigne jurisconsulto alemán.

- Los iniciadores de la "escuela de los cultos"


Entre los mismos iniciadores de la escuela de los cultos hallamos dos insignes alemanes: Ulrico Zasio (1461-1535) y Gregorio Meltzer o Haloander (1501-1531).

Además de éstos, merecen ser recordados G. Oldendorp, muerto en 1567; U. Giphanius, muerto en 1604; C. Rittershusius, muerto en 1613; W. A. Lauterbach, muerto en 1678; S. Puffendorf, muerto en 1604; S. Stryck, muerto en 1710; G. G. Leibniz, muerto en 1716; E. De Cocceji, muerto en 1719; C. Thomasius, muerto en 1728; G. S. Brunquell, muerto en 1735; G. I. Heineccius, muerto en 1742; G. Boehmer, muerto en 1749; G. A. Hellfeld, muerto en 1782, y G. A. Spangenberg, muerto en 1806.

- La escuela histórica alemana: G. Hugo, C. T. Haubold y A. G. Cramer


Durante la segunda mitad del siglo XVIII la escuela que después llevó el nombre de histórica surgió especialmente por obra de G. Hugo, de C. T. Haubold y de A. G. Cramer.

+ Hugo, portaestandarte de la escuela histórica alemana


Hugo, comúnmente conocido como verdadero portaestandarte de la nueva escuela, nació en 1764. A la edad de veinticuatro años, en 1788, era ya profesor en Berlín, y al año siguiente publicó una versión alemana de un conocido opúsculo de Gibbon, con un magnífico prefacio que contiene el primer programa de la escuela histórica. Entre sus muchas obras merece especial mención la Historia del derecho romano.

+ Federico Carlos de Savigny, insigne jurisconsulto alemán


La victoria definitiva de la nueva escuela fue debida a las condiciones políticas de Alemania, y su vigorosa concreción científica se debe al eminente ingenio de Federico Carlos de Savigny, discípulo predilecto de Gustavo Hugo.

Nació el insigne jurisconsulto en Francfort del Main el 21 de febrero de 1779. De privilegiado talento, su disertación para el doctorado (de concursu delictorum formali) ya le dió a conocer como consumado jurista. Pero su fama quedó definitivamente asegurada cuando en 1803, a la edad de veinticuatro años, publicó la magnífica monografía acerca de la posesión. En 1814 publicó su famoso escrito: De la vocación de nuestro siglo para la legislación, que fue, como el estatuto de la escuela histórica, la bandera que debía correr victoriosa renovando los estudios y ser el símbolo de un tercer renacimiento, no indigno de ser equiparado al de Irnerio y de Alciato.

- La escuela filosófica, capitaneada por Federico Justo Thibaut


Los juristas de la escuela filosófica, capitaneados por el insigne Federico Justo Thibaut, sostenían la necesidad de componer un código general para Alemania, rechazando los derechos extranjeros, y entre ellos muy principalmente el romano, procurando que tuviese carácter nacional y se acercase al propio tiempo, en cuanto fuese posible, a los preceptos de la razón.

Savigny y sus secuaces sostenían que aquel derecho se hallaba ya arraigado en la conciencia popular alemana.

Entre los adeptos a la escuela filosófica, nos limitaremos a recordar al insigne escritor Cristián Federico Glück, que nació en 1755 y enseñó en varias universidades, especialmente en Halle, hasta el 20 de junio de 1831. Basta recordar su gran Comentario a las Pandectas, en el cual se había propuesto resumir toda la elaboración científicopráctica que el derecho romano había tenido desde Accursio, con un aparato bibliográfico e histórico y con una minuciosa exposición de las vicisitudes de los dogmas, y por más defectuosa que pueda parecer, es una obra que debiera andar en manos de todos los juristas. Añádese que los defectos no existen ya en los volúmenes posteriores al trigésimosexto de sus continuadores, quienes atesoraron todos los recursos, el método y los resultados de la escuela histórica. Al año siguiente, a la muerte de Glück, su obra fue continuada por ilustres romanistas, a quienes han venido sucediendo otros hasta nuestros días.

Entre tanto, la escuela histórica y la filosófica, renunciando a sus exageraciones, a lo menos en los estudios de derecho romano, habían desaparecido o se habían fusionado.

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- Historia literaria del Derecho romano


+ Historia literaria del Derecho romano (I): los glosadores

+ Historia literaria del Derecho romano (II): dialécticos y comentaristas

+ Historia literaria del Derecho romano (III.I): los humanistas

+ Historia literaria del Derecho romano (III.II): la escuela francesa

+ Historia literaria del Derecho romano (III.III): la escuela holandesa

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Fuente:
Derecho romano, Felipe Serafini, páginas 110 - 112.