Al lado de la estipulación existía en el derecho de la República de Roma otro modo de dar nacimiento a obligaciones formales, a saber, el contrato literal, que consistía en inscribir una partida de crédito en el libro de caja de un padre de familia.
- El contrato literal romano: inscripción de una partida de crédito en el registro personal del ciudadano de administración de su patrimonio
Todo romano acostumbraba a llevar para la administración de su patrimonio un registro de entradas y salidas (tabulae o codex accepti expensi). Este registro contenía dos rúbricas en dos páginas distintas, una para la entrada (acceptum), y otra para la salida (expensum), y cada mes se trasladaban a este registro las diferentes partidas del cuaderno de apuntes diarios de gastos y entradas (adversaria) por orden cronológico. Cada partida debía llevar su fecha, el nombre de la persona de quien se había recibido o a quien se había dado, y la causa bien especificada de dar o recibir. Este registro, además de contener las verdaderas entradas y salidas (1), servía para inscribir muchos otros créditos y deudas que se hacían descansar en un mutuo pagado al contado (2), y, también, para dar vida a la obligación literal.


