Mostrando entradas con la etiqueta Guerras púnicas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Guerras púnicas. Mostrar todas las entradas

sábado, 13 de octubre de 2012

Historia de Roma (XX): la segunda guerra púnica

La pérdida de Cerdeña y la sublevación de los mercenarios (de lo que hablábamos aquí) no doblegaron la tenacidad de los cartagineses, que empezaron a reconstruir su imperio en España. La ocupación de la península Ibérica se inició en 237 a.C. bajo la dirección de Amílcar Barca, y prosiguió, después de su muerte, con el avance de su yerno Asdrúbal.

Cuadro sobre la segunda guerra punica

- Los romanos firman un acuerdo con Asdrúbal, relativo a la soberanía en Hispania


Los romanos, por su parte, amenazados por la invasión gala, llegaron a un acuerdo con Asdrúbal que delimitaba las respectivas zonas de influencia en España y alejaba el peligro de una alianza entre galos y cartagineses. El acuerdo, firmado en 226 a.C., reconocía a Cartago la soberanía al sur del Ebro.

- 219 a.C.: Aníbal asedia Sagunto, y los romanos se preparan para responder


En 219 a.C. Aníbal, el sucesor de Asdrúbal (221 a.C.), ignorando las protestas romanas, puso asedio a Sagunto, una ciudad situada al sur del Ebro pero aliada de Roma. Ésta no acudió en ayuda de Sagunto, pero cuando la ciudad cayó y sus habitantes fueron ajusticiados, los romanos rompieron el tratado de paz y se prepararon para enviar tropas a España y África.

- Aníbal toma la iniciativa y se dirige a Italia, atravesando los Alpes


Aníbal prefirió tomar la iniciativa y se dirigió hacia Italia al frente de un ejército de 20.000 infantes y 6.000 caballeros. Los cartagineses lograron atravesar los Alpes antes de ser interceptados por los romanos y consiguieron el apoyo de las tribus galas de la llanura septentrional.

- El ejército cartaginés vence al romano en las riberas del Trebbia y del Ticino


El primer enfrentamiento entre ambos ejércitos se produjo en las riberas del Trebbia y siguió en las del Ticino (218 a.C.). Aníbal infligió grandes pérdidas al ejército romano, guiado por Publio Cornelio Escipión, obligándolo a replegarse hacia Piacenza con sólo 10.000 hombres de los 36.000 que habían iniciado la batalla.

- El ejército romano, dirigido por el cónsul Flaminio, cae en una emboscada con grandes bajas


Después de la victoria el dirigente cartaginés esperó hasta la primavera para penetrar en Etruria, donde lo esperaba el cónsul Flaminio, dispuesto a barrerle el camino hacia el sur. Pero el ejército romano, mal dirigido, cayó en una emboscada y perdió 15.000 hombres en el campo de batalla, entre ellos el propio Flaminio. En poder del enemigo quedaron más de 6.000 prisioneros.

- Tras la derrota los romanos acuden a la dictadura, con Quinto Fabio Máximo


La noticia de la nueva derrota produjo consternación en Roma. Ante el temor de un ataque inminente a la ciudad, fue nombrado dictador Quinto Fabio Máximo, un anciano, miembro de la aristocracia terrateniente, que aplicó una táctica de espera para desgastar a las fuerzas cartaginesas, con problemas de aprovisionamiento. Mientras tanto Aníbal, consciente del esfuerzo necesario para expugnar Roma, se dirigió hacia el sur para estrechar alianzas con los pueblos de aquella zona y proceder después a la conquista de la ciudad del Lacio.

- Los romanos son derrotados en Cannas


Al ver cómo se debilitaban las relaciones con los aliados itálicos, el senado romano decidió pasar a la acción atacando a los cartagineses en campo abierto. Y fue entonces (216 a.C.) cuando los romanos sufrieron la más dura de las derrotas junto al poblado de Cannas (cerca de Barletta): más de 30.000 hombres murieron y otros tantos fueron aprisionados. Sólo Cayo Terencio Varrón, uno de los dos cónsules que habían dirigido el ejército, pudo volver a Roma.

- Roma envía un ejército a España y otro a Siracusa


Después de la derrota de Cannas empezaron a producirse las primeras deserciones entre los aliados: grandes zonas del sur y centros importantes, como Siracusa y Capua, la segunda ciudad de Italia, se alinearon con los cartagineses. Sólo el obstinado rechazo de los romanos a aceptar la derrota y la falta de resolución de Aníbal a la hora de emprender el ataque contra la ciudad latina lograron cambiar el curso de la segunda guerra púnica. Roma se movilizó para organizar la resistencia y preparar la contraofensiva: enroló a todos los hombres disponibles enviando un ejército a España y otro a Siracusa, y dejando el resto de las fuerzas para controlar a Aníbal en la península.

- Empeora la situación cartaginesa: caen Siracusa y Capua, Escipión el africano conquista gran parte de la Península y Asdrúbal, en su intento de ayudar a Aníbal, es derrotado


El jefe cartaginés se encontraba por entonces a la defensiva, sin las fuerzas ni los medios necesarios para acometer el asedio de Roma. La situación no tardó en empeorar. En 212 a.C. cayeron Siracusa y Capua. El joven Publio Cornelio Escipión, llamado después el africano, que había sido enviado a España tras la muerte de su padre, conquistó gran parte de la península ibérica, incluida la ciudad de Cartagena (210 a.C). Escipión, sin embargo, no logró impedir que Asdrúbal, hermano de Aníbal, condujera una parte del ejército fuera de Italia y penetrara en Italia. Asdrúbal atravesó los Alpes y avanzó rápidamente para acudir en ayuda de su hermano, pero cerca del río Metauro, en las Marcas, fue interceptado y derrotado por el ejército romano, perdiendo la vida en el combate (207 a.C.).

- Aníbal se repliega, y Roma prepara un ejército destinado a África


Aníbal se vio forzado a replegarse hacia Brucio (Calabria meridional), mientras en Roma comenzaban los preparativos para enviar a África un ejército dirigido por Escipión, que había sido nombrado cónsul después de expulsar a los cartagineses de España.

- Los romanos, apoyados por los númidas, aplastan a los cartagineses, obligándolos a firmar la paz


Escipión desembarcó en África en 204 a.C para asestar el golpe mortal a la potencia enemiga. A cambio de la promesa de un reino, obtuvo el apoyo de Masinisa, rey de los númidas, quien alineó su caballería al lado del ejército romano. Después de más de quince años en Italia y de haber tenido la victoria al alcance de su mano, Aníbal fue llamado a la patria para defender Cartago.

El choque final se produjo en 202 a.C. en Zama, donde los romanos aplastaron a los cartagineses obligándolos a firmar la paz. Escipión impuso a los embajadores cartagineses: el abandono de todas las posesiones fuera de África, la entrega de toda la flota y el pago de una fuerte indemnización. En África, Cartago tuvo que restituir a Masinisa los territorios conquistados y se resignó a aceptar que sólo podía declarar la guerra con el consentimiento de Roma. La ciudad apenas logró recuperarse de la derrota, antes de ser totalmente destruida por los romanos (149-146 a.C.).

----------

Artículo 20 de 42 de nuestra serie de entradas sobre la historia de Roma.

viernes, 12 de octubre de 2012

Historia de Roma (XIX): Roma entre las dos guerras púnicas

Los años que siguieron a la primera guerra púnica estuvieron marcados por la rápida expansión de Roma y la grave crisis financiera que se abatió sobre Cartago.

Cerdeña, conquista romana
Paisaje costero en Cerdeña, que sería conquistada por los romanos.

- Roma conquista Cerdeña y Córcega les es entregada por los cartagineses


Los mercenarios cartagineses se rebelaron para obtener el pago de su salario, dando origen a una sangrienta revuelta que fue sofocada por el general cartaginés Amílcar. Los romanos se aprovecharon de ello y, violando los acuerdos de paz, desembarcaron en Cerdeña con el pretexto de ayudar a los rebeldes (238 a.C.). Después de tímidas tentativas de resistencia, los cartagineses se vieron obligados a entregar también Córcega.

+ Sicilia, Cerdeña y Córcega, provincias romanas


Las tierras conquistadas fueron anexionadas por Roma con un nuevo estatus jurídico. A diferencia de las poblaciones itálicas, federadas al estado romano con distintos niveles de autonomía, las islas de Sicilia, Cerdeña y Córcega pasaron a ser provincias romanas y sus habitantes fueron considerados súbditos. El gobierno de estas provincias recayó en un magistrado romano con funciones de pretor (propretor), que ejercía su cargo durante un año y tenía poderes absolutos. Los súbditos, privados de libertades políticas, debían abonar como tributo anual un décimo de la cosecha (décima), a diferencia de los aliados itálicos, que no pagaban ningún impuesto a la ciudad latina.

- Últimas empresas bélicas de Roma antes de la segunda guerra púnica


Las últimas empresas bélicas de Roma antes de la reanudación de las hostilidades con Cartago, fueron la conquista de las costas de Iliria (Dalmacia) y la ocupación de la Galia cisalpina (Italia septentrional). Desde hacía tiempo los piratas ilíricos, a bordo de naves ligeras, atacaban a los navíos comerciales y rechazaban continuas razzias en las costas itálicas.

Cuando uno de los embajadores romanos enviado ante Teuta, la reina de los ilirios, fue asesinado, Roma intervino en el Adriático con una poderosa flota y obligó a los ilirios a pedir la paz y a someterse. Una suerte parecida corrieron los galos de Italia septentrional cuando cruzaron los Apeninos y se dirigieron hacia Etruria. La decidida contraofensiva romana obligó a los galos a retirarse, antes de sufrir una derrota definitiva en Casteggio, en 222 a.C. Toda la Italia septentrional, salvo Piamonte y Liguria, fue sometida por los romanos y convertida en provincia.

----------

Artículo 19 de 42 de nuestra serie de entradas sobre la historia de Roma.

jueves, 11 de octubre de 2012

Historia de Roma (XVIII): la primera guerra púnica

La primera guerra púnica estalló cuando la ciudad de Mesina, ocupada por los mamertinos, una horda de mercenarios campanios, después de haber obtenido la protección de Cartago en su lucha contra Siracusa cambió de idea y pidió ayuda a Roma. El senado romano, ante los riesgos que comportaba acoger la petición, trasladó la decisión a la asamblea popular.

Primera guerra punica

- La ayuda contra Cartago: sectores a favor y en contra de la intervención en Roma


La mayor parte de la aristocracia terrateniente, partidaria de una política exterior prudente, era contraria a la intervención. Pero las clases comerciales y financieras, así como una parte del pueblo que esperaba fundar nuevas colonias en la rica tierra de Sicilia se mostraron favorables a la empresa. Animados por los cónsules, al fin los comicios populares aprobaron la petición aun sabiendo que desencadenaría la guerra con Cartago.

- Desembarco en Sicilia y ocupación de Mesina


En 264 a.C. el cónsul Apio Claudio desembarcó en Sicilia y ocupó la ciudad de Mesina, abriendo así las hostilidades. Para afrontar la amenaza romana, Gerón de Siracusa se alió con los cartagineses, pero fue derrotado y obligado a rendirse.

- Tras un largo asedio cae Agrigento, además de la flota cartaginesa


Después de siete meses de asedio cayó también la ciudad de Agrigento (262 a.C.), de modo que los cartagineses quedaron confinados al sector occidental de la isla. Los romanos no tardaron en comprender que debían atacar a la flota cartaginesa para cortar los aprovisionamientos procedentes de África e impedir los traslados de tropas. En menos de un año construyeron una flota de cerca de doscientas naves, y en 260 a.C., al mando del cónsul Cayo Duilio, derrotaron a los cartagineses en las aguas de Milazzo, gracias a una hábil estratagema que anuló la superioridad táctica enemiga. Las naves romanas, dotadas de un puente móvil llamado "corvo", en vez de entablar combate con las naves cartaginesas las atrapaban con este instrumento y lanzaban a los soldados al abordaje, apoderándose así con facilidad de las naves enemigas.

- Cartago, bajo sitio


En 256 a.C. los romanos decidieron dar un giro decisivo a la guerra poniendo sitio a Cartago. Después de una victoria naval en las aguas de Cabo Ecónomo (actual Poggio Sant' Angelo), la flota romana, dirigida por el cónsul Atilio Régulo, desembarcó en África con un ejército de 15.000 hombres. Régulo obtuvo algunos éxitos en las operaciones terrestres y Cartago se mostró dispuesta a firmar la paz, pero las condiciones impuestas por el cónsul resultaron finalmente inaceptables.

- Las legiones romanas son derrotadas en Tunicia


Los cartagineses reorganizaron entonces su ejército y derrotaron a las legiones romanas cerca de Tunicia (255 a.C.). Los pocos supervivientes esperaron inútilmente a la flota romana enviada en su ayuda, que había sido destruida por una tempestad. Los escenarios de la guerra volvieron a situarse en Sicilia con grandes pérdidas en hombres y recursos en ambos bandos.

- La flota cartaginesa es destruida por tercera vez por Cayo Lutacio Catulo


El último enfrentamiento entre las dos flotas se dio en 241 a.C. en las islas Egadeas, donde los romanos, al mando de Cayo Lutacio Catulo, destruyeron por tercera vez la flota cartaginesa.

- Cartago solicita y obtiene la paz, a cambio de una indemnización de guerra


Ante una situación cada vez más complicada, Cartago solicitó y obtuvo la paz después de haber aceptado abandonar Sicilia, pagar una fuerte indemnización de guerra y liberar sin ningún rescate a los prisioneros.

----------

Artículo 18 de 42 de nuestra serie de entradas sobre la historia de Roma.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Historia de Roma (XVII): Cartago y Roma

Según la tradición, Cartago fue fundada en 814 a.C. por colonos fenicios guiados por Dido, la reina destrinada de Tiro. La ciudad de África septentrional, situada a orillas del golfo de Túnez, se convirtió pronto en una gran potencia mercantil, con amplios intercambios comerciales y colonias propias en diversas zonas del Mediterráneo.

Ruinas de Cartago

Ya en el siglo V a.C. dominaba toda la cosa africana (desde el estrecho de Gibraltar hasta Egipto), muchas regiones del interior (Cirenaica, Libia, Numidia, Mauritania), la mayor parte de Sicilia, Cerdeña, Córcega y Baleares, así como algunos sectores de la costa española, Etruria y Liguria.

- El gobierno en Cartago


Cartago estaba gobernada por un régimen oligárquico. El poder supremo correspondía a dos magistrados, llamados sufetes, que eran elegidos anualmente. Órgano consultivo era el senado, compuesto por treinta miembros elegidos entre las más nobles familias de mercaderes. Había asimismo una asamblea de trescientos representantes del pueblo que se encargaba del nombramiento de los magistrados, pero que por lo demás tenía competencias restringidas y raras veces era convocada.

- El ejército cartaginés


El ejército estaba constituido por milicias mercenarias reclutadas por todo el Mediterráneo, de España a Libia, de Grecia a Oriente. En períodos de guerra, se elegía a los generales entre los cartagineses, quienes respondían de la marcha de las operaciones. Si una derrota podía atribuirse a la ineficiencia del mando, el general podía ser ejecutado mediante la crucifixión, la pena más infamante. Al contrario de lo que sucedía en Roma, el poder civil se mantenía al margen del militar, evitando así que el prestigio de los militares influyera en la vida política. Un tribunal ejercía el control del ejército.

- El comercio, principal actividad de Cartago


La actividad principal de Cartago era el comercio. Una red capilar de asentamientos militares y de puertos en todo el Mediterráneo aseguraba a la ciudad el monopolio de los intercambios comerciales entre África y Europa, en particular España. Las colonias servían ante todo como bases comerciales en las rutas de navegación o en las vías de tráfico. La más antigua fue Ibiza (654 a.C.), en las islas Baleares, seguida de Cádiz, Málaga y Cartagena en las costas españolas; Palermo, Trápani y Mozia en Sicilia; y Sulci, Tharros y Cagliari en Cerdeña.

- La agricultura cartaginesa


La agricultura, menos floreciente que el comercio, había alcanzado buenos niveles de productividad (vino, aceite, cereales), en particular en la provincia de Utica, en Mauritania y en Numidia. Fue precisamente esta diferenciación económica la que provocó una disensión profunda en el seno de la oligarquía cartaginesa, entre quienes se dedicaban al comercio, que querían potenciar los intercambios ultramarinos, y quienes tenían intereses exclusivamente terratenientes, que anteponían el desarrollo agrícola a cualquier conquista territorial. Este contraste constituyó a la postre el principal obstáculo para una política cartaginesa unitaria.

- Las relaciones entre Roma y Cartago


Las relaciones con Roma fueron amigables durante más de dos siglos. Entre ambas potencias existía un tratado de amistad, renovado en diversas ocasiones, que en sustancia reconocía a los cartagineses el monopolio del comercio en el Mediterráneo meridional y a los romanos de la costa tirrena. Pero las bases del acuerdo empezaron a tambalearse después de la victoria de los romanos sobre Pirro, y la consiguiente conquista de todo el sur de Italia.

La creciente expansión de Roma también alarmó a Cartago, que vio amenazada la integridad de sus colonias en Sicilia después de haber combatido durante más de dos siglos contra siracusanos y griegos.

----------

Artículo 17 de 42 de nuestra serie de entradas sobre la historia de Roma.

martes, 9 de octubre de 2012

Historia de Roma (XVI): las guerras púnicas

En el siglo III a.C., las ciudades de Roma y Cartago, ambas en pleno ascenso político y militar, se disputaban el control del Mediterráneo. El inevitable enfrentamiento entre ambas se produjo en tres fases, al término de las cuales de Cartago sólo quedaron algunas ruinas.

Elefante cartagines y guerras punicas

- Tras dominar Italia, Roma apunta al Mediterráneo


Después de imponer su dominio en la península itálica, Roma se proyectó hacia el Mediterráneo a la conquista de la supremacía absoluta. Las exigencias de defensa y de seguridad que habían ocultado las verdaderas intenciones expansionistas en el sur de Italia, ya no podían justificar la continua expansión territorial. Las guerras de conquista se habían convertido en el sistema más cómodo para resolver los problemas internos y, para los nobles, en la condición indispensable para avanzar en la carrera política.

Pero eran sobre todo las ventajas materiales las que impelían a la oligarquía dirigente a emprender nuevas acciones bélicas. Las ciudades conquistadas se ponían bajo el patronazgo del general romano victorioso, y el patronazgo se transmitía de padres a hijos.

- Desarrollo de las guerras púnicas


+ Cartago y Roma

+ La primera guerra púnica

+ Roma, entre las dos guerras

+ La segunda guerra púnica

----------

Artículo 16 de 42 de nuestra serie de entradas sobre la historia de Roma.