sábado, 25 de agosto de 2012

Arras, Cláusula Penal y Juramento



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Las arras consistían en una suma de dinero o cualquier objeto, por ejemplo un anillo, que el deudor entregaba al acreedor al concluirse un contrato, especialmente en el de compraventa.

En el Derecho clásico la entrega de las arras era sólo una prueba o señal de que el contrato se había celebrado, de ahí el nombre de arrha confirmatoria.

En el Derecho justinianeo se acepta plenamente la función que las arras tenían en Derecho griego, esto es, la de una sanción o pena para la parte que incumplía el contrato (arrha poenitentialis). Las fuentes romanas hablan de las arras fundamentalmente a propósito del contrato de compraventa. Cuando el comprador haya entregado una modesta cantidad a título de arras, según la orientación apuntada en Derecho justinianeo, si es el comprador quien no cumple su obligación, las pierde y se hacen de propiedad del vendedor; si es éste el que no la cumple, deberá restituirla al doble.

Se denomina cláusula penal aquella cláusula añadida a un contrato en virtud de la cual, el deudor se compromete en caso de incumplimiento, a pagar al acreedor una cierta suma de dinero.

En cuanto al juramento la función de garantía opera únicamente en el supuesto del menor de 25 años, que confirmase mediante este medio la existencia de la obligación contraída. En esta hipótesis, según una constitución de Alejandro Severo (s. II), se negaba al menor la restitutio in integrum, que normalmente le correspondía si había concluido el negocio sin la asistencia de su curador.

Fuente:
Derecho privado romano - Antonio Ortega Carrillo de Albornoz