miércoles, 24 de julio de 2013

Restricciones a la libertad de manumitir



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Augusto temió que por la vía de la manumisión se aumentase excesivamente el número de ciudadanos romanos y adquiriesen, además, tal condición individuos indeseables. Manifestaciones del criterio de depuración de la sociedad romana, que inspiró muchas de las reformas de Octaviano, fueron las leyes Fufia Caninia y Aelia Sentia, del año 2 a. de J. C. la primera, y del 4. d. de J. C. la segunda.

La lex Fufia Caninia limitaba el número de esclavos que, en relación con el total de los que el testador tenía, podían manumitirse por testamento, fijando en todo caso un topo máximo de cien. La lex Aelia Sentia dispuso: I.º, que el dueño manumitente debía ser mayor de veinte años; 2.º, el esclavo manumitido no podía ser menor de treinta años; antes de estas edades podía únicamente manumitirse per vindictam y previa justa causa reconocida por una comisión especial; 3.º, la manumisión llevada a cabo en fraude de acreedores, es decir, cuando al manumitir no quedaban otros bienes bastantes para satisfacer a éstos, era nula; 4.º, el esclavo manumitido que hubiese sufrido pena infamante, no adquiría la ciudadanía romana ni la condición de latino; se hacía libre, pero quedaba en la situación de los dediticii. Es de advertir que la manumisión en contra de los requisitos I.º y 2.º no era nula: la única sanción por la infracción de los mismos consistía en que el manumitido no se hacía ciudadano romano, sino latino.

De todas estas disposiciones, únicamente la de la exigencia de una edad (rebajada a diecisiete años primero y a catorce después) en el dueño, y la que declaraba la nulidad en caso de fraude de acreedores, fueron dejadas subsistentes por Justiniano.

Fuente:
Derecho Romano, Arias Ramos, página 60.